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Europa tiene queroseno para seis semanas

La AIE advierte de cancelaciones de vuelos inminentes si el estrecho de Ormuz sigue cerrado y KLM ya elimina 80 rutas.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026Actualizado hace 49 min·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Europa tiene queroseno para seis semanas · El Diario Joven

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado este jueves su advertencia más contundente hasta la fecha sobre el impacto energético del cierre del estrecho de Ormuz: Europa dispone de reservas de queroseno para aproximadamente seis semanas. Si el suministro desde Oriente Próximo no se restablece, las cancelaciones de vuelos podrían producirse en cuestión de días. La aerolínea holandesa KLM ya ha dado el primer paso y ha anunciado la supresión de 80 vuelos europeos el próximo mes.

Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, describió la situación como "crítica" en declaraciones recogidas por Associated Press. Según Birol, cuanto más se prolongue el cierre de Ormuz, mayores serán las consecuencias sobre el crecimiento económico global y la inflación. El directivo subrayó que ningún país queda al margen de esta crisis, aunque las economías más vulnerables de Asia, África y América Latina serán las primeras en acusar el golpe.

En el caso europeo, la situación es especialmente delicada en el sector aéreo. El continente consume cada día 1,6 millones de barriles de queroseno, de los cuales aproximadamente un 20% procede del Golfo Pérsico. Con el paso bloqueado por Ormuz, las aerolíneas llevan semanas agotando su capacidad de almacenamiento, y según las proyecciones de la propia AIE, Europa llegará al verano con los depósitos de queroseno en los niveles más bajos desde 2020, en torno a 30 días de reserva. En el escenario más adverso, esa cifra podría caer por debajo de los 23 días en junio si los países europeos no consiguen sustituir al menos la mitad del combustible con origen en el Golfo.

La respuesta del sector aéreo

KLM fue la primera gran aerolínea en trasladar este problema a su operativa. La compañía neerlandesa anunció la eliminación de 80 vuelos desde el aeropuerto de Schiphol, en Ámsterdam, para el próximo mes, lo que representa aproximadamente el 1% de sus operaciones europeas en ese periodo. En un comunicado, la aerolínea atribuyó la decisión al encarecimiento del queroseno, aunque quiso matizar que «no hay escasez de queroseno» en este momento. Se trata, por tanto, de una retirada de capacidad por razones de rentabilidad, no de una interrupción forzosa por falta de suministro, al menos de momento.

Ryanair, por su parte, ya advirtió semanas atrás de que podría verse obligada a implementar cancelaciones a partir de mayo si la situación no mejoraba. La convergencia de señales desde distintos operadores apunta a que el ajuste en la oferta de vuelos podría generalizarse antes del verano, justo cuando la demanda alcanza su punto máximo.

El Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI) también elevó la voz la semana pasada mediante una carta dirigida a la Comisión Europea, en la que alertaba de que si el tránsito por Ormuz no se reanuda de forma «significativa y estable» en las próximas tres semanas, la escasez generalizada de queroseno «se convertirá en una realidad para la UE». Una advertencia institucional que refuerza la urgencia del cuadro dibujado por la AIE.

Un problema que va más allá de los aviones

Birol amplió el diagnóstico más allá del transporte aéreo. Según el director de la AIE, varios líderes gubernamentales le han trasladado su preocupación de que si Ormuz sigue cerrado hasta finales de mayo, las economías más débiles se enfrentarán a un escenario de inflación disparada y crecimiento próximo a la recesión. Para las grandes economías, el impacto sería más manejable, pero no imperceptible.

La dimensión del daño en las infraestructuras energéticas de la región agrava el pronóstico a medio plazo. Desde el inicio del conflicto en Oriente Próximo, más de 80 activos clave —campos petrolíferos, refinerías e instalaciones de gas— han resultado dañados, y más de un tercio de ellos con daños graves o muy graves. Birol estima que recuperar los niveles de producción previos al conflicto podría llevar hasta dos años.

El economista turco, que ya reconoció la semana pasada en una entrevista publicada en El País que los gobiernos subestimaron inicialmente la magnitud de la crisis, fue hoy un paso más allá al afirmar que la situación actual «reconfigurará el mapa energético mundial en los próximos años». En sus palabras, nunca había visto una influencia de la geopolítica sobre la energía tan prolongada ni tan intensa como la actual, una afirmación que cobra todo su peso viniendo de quien lleva décadas analizando los mercados globales de energía.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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