La carne del cabritu bermeyu, procedente de una raza de cabra autóctona de Asturias, es protagonista de una receta emblemática que destaca por su textura suave y sabor delicado. Este pequeño animal, que estuvo a punto de desaparecer a finales del siglo XX, ha resistido gracias a iniciativas de conservación y el interés de la gastronomía regional.
El restaurante El Pintu, situado en Asturias, mantiene viva esta tradición culinaria con su cabritu bermeyu guisáu, un plato elaborado cuidadosamente mediante técnicas que realzan el aroma y la jugosidad de la carne. Para preparar este guiso se emplea un cabrito de entre 8 y 10 kilos, acompañado de ingredientes típicos como cebolla, ajo, puerro, pimientos rojo y verde, pimentón -dulce y picante-, vino blanco, coñac, caldo de carne, patatas pequeñas, y una hoja de laurel.
Una de las claves para lograr el sabor característico es el adobo que se realiza la noche previa, donde la carne permanece en aceite, sal, ajo y pimienta. El proceso posteriormente combina el dorado de la carne para sellarla y el sofrito de verduras para construir una base aromática rica y profunda. La incorporación de coñac y vino blanco aporta matices especiales, mientras que la larga cocción a fuego lento -unos tres horas y media- garantiza que la carne alcance una textura tierna y melosa.
El guiso se termina reduciendo la salsa y reincorporando la carne junto a las patatas fritas y los pimientos asados, lo que ofrece un equilibrio perfecto entre sabores y texturas. Esta receta se presenta como un símbolo de la cocina tradicional asturiana, que combina productos locales y técnicas de antaño para conservar la identidad gastronómica y cultural.
La cabra bermeyu, reconocida por su robustez y adaptación al paisaje montañoso asturiano, estaba al borde de la extinción a finales del siglo XX debido a la mecanización agrícola y la disminución de la cría tradicional de cabras. Sin embargo, gracias a proyectos de recuperación y el compromiso de productores y chefs, la raza ha logrado conservarse y volver a estar presente en la alimentación local. Este hecho destaca la importancia de cuidar la biodiversidad animal ligada al patrimonio gastronómico de la región.
El restaurante El Pintu no solo promociona este plato sino también la cultura culinaria asturiana, que apuesta por la sostenibilidad y la valorización de productos con Denominación de Origen o con tradición centenaria. La propuesta gastronómica también añade valor turístico, atrayendo a visitantes que buscan experiencias auténticas y sabores vinculados al territorio.
Para quienes quieren preparar este plato en casa, es esencial respetar el proceso de adobo, el sellado de la carne y la lenta cocción para preservar la ternura del cabrito. Además, la preparación de las guarniciones como las patatas y los pimientos completa el equilibrio del plato, que debe acompañarse con un buen vino blanco fresco para potenciar sus matices.
En definitiva, el cabritu bermeyu guisáu representa un vínculo profundo entre la historia rural asturiana y la cocina contemporánea, un plato que fusiona raíces y actualidad. La supervivencia de esta raza y su presencia en la mesa son ejemplo de cómo la tradición puede mantenerse vigente y relevante, gracias al esfuerzo conjunto de productores, cocineros y consumidores comprometidos con la identidad gastronómica.
Para ampliar los conocimientos sobre la cabra bermeyu y su recuperación, se pueden consultar fuentes especializadas como el Consejo Regulador de Productos Agroalimentarios de Asturias o publicaciones del sector ganadero regional. Además, el restaurant El Pintu ofrece detalles sobre sus cartas y eventos, contribuyendo a la difusión cultural.
Con la llegada de nuevas generaciones interesadas en la cocina tradicional y la gastronomía de proximidad, platos como el cabritu bermeyu guisáu cobran un nuevo significado, estimulando el consumo responsable y la conservación de especies autóctonas. Esta combinación de patrimonio, sabor y sostenibilidad puede posicionar a Asturias como un referente en cocina con producto local e historia viva.
Para quienes quieran disfrutar de esta receta en persona, la visita al restaurante que la mantiene es obligada, convirtiéndose en un acto de reconocimiento y apoyo a la cultura asturiana.
El cabritu bermeyu guisáu no es solo una receta, sino un testimonio vivo de la resistencia de una tradición que alimenta tanto el cuerpo como la identidad de Asturias y su gente.
¡Buen provecho!