Los bancos digitales como Revolut, N26 y Trade Republic aseguran contar con casi diez millones de usuarios en España. Sin embargo, su presencia real en términos de patrimonio gestionado es aún muy reducida. Según un informe de PwC, estos neobancos apenas alcanzan un 0,4% de cuota de mercado en depósitos y cuentas corrientes en nuestro país.
Revolut es el líder entre ellos, con una base de seis millones de usuarios, superando incluso a entidades consolidadas como ING y Bankinter. A pesar de esta popularidad, el volumen de saldo que gestionan es modesto: 3.990 millones de euros en cuentas y depósitos a plazo, si bien es notable para un banco digital naciente. N26, de origen alemán, declara 1.323 millones de euros en España, mientras que Trade Republic, que desembarcó en 2021 y aún no publica cifras oficiales, se estima con una cartera cercana a los 1.300 millones.
El atractivo inicial de estos bancos ha sido la facilidad para operar desde aplicaciones intuitivas y servicios orientados a viajeros, como tarjetas con tipos de cambio competitivos y retirada de efectivo en el extranjero sin comisiones. También han desarrollado productos de inversión y criptomonedas, aunque el dinero movilizado en estos segmentos todavía es testimonial.
La banca tradicional sigue manteniendo el control absoluto sobre productos clave, como nóminas, recibos, hipotecas y fondos de inversión. Incluso sus marcas digitales, como Openbank de Santander o Imagin de CaixaBank, dominan estas áreas que generan las principales relaciones financieras y comisiones.
En 2023, Revolut dio un paso importante al operar con IBAN español, lo que apuntala su consolidación como uno de los principales actores digitales en España. Pese a ello, el dinero de sus clientes está protegido por el Fondo de Garantía lituano, dado que la licencia europea que posee proviene de ese país, no del sistema español, lo que implica trámites adicionales en caso de problemas de solvencia.
En respuesta a la dificultad para convertirse en el banco principal de los usuarios, los neobancos han lanzado campañas con figuras públicas como Luis Figo (Revolut) y Brad Pitt (Trade Republic) para atraer más clientes y fidelizarlos. Además, sus planes premium, como el Ultra de Revolut que cobra 55 euros al mes, ofrecen ventajas exclusivas y mejores rendimientos para incentivar la contratación de servicios.
El crecimiento en productos de inversión es notable, con un aumento del 103% en clientes y un 175% en dinero depositado en 2025, especialmente en fondos monetarios. La entidad planea ampliar su oferta hacia banca privada e hipotecas, aunque estas últimas todavía generan escepticismo en la banca tradicional.
En paralelo, MyInvestor, un neobanco diferente y muy centrado en la inversión, registra 750.000 clientes que gestionan 3.930 millones de euros en depósitos y 9.334 millones en productos de inversión, consolidándose como un competidor relevante en el segmento financiero digital y de gestión patrimonial.
Estas cifras revelan que, aunque la captación de usuarios digitales es alta, la competencia real por el negocio bancario tradicional sigue siendo un reto importante para los bancos nativos digitales, que deben superar barreras de confianza y ofrecer una gama más completa de servicios para aumentar su peso en el mercado español.
Para más información sobre el sector de neobancos y su impacto, se recomienda consultar el informe de PwC y los datos de Inmark sobre tendencias en banca digital, así como los análisis actualizados de MyInvestor.
Los cambios regulatorios y las innovaciones tecnológicas serán clave para entender la evolución futura del sector financiero digital en España.