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La IA cierra la puerta de entrada al mercado laboral

El 62 % de las empresas españolas ha reducido la contratación junior. Diseño, programación y redacción, los sectores más golpeados.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·5 min lectura
Ilustración: La IA cierra la puerta de entrada al mercado laboral · El Diario Joven

Acabas de terminar el grado. Tienes el título, has hecho prácticas y llevas meses enviando currículums a agencias de diseño, estudios de desarrollo y redacciones digitales. Las respuestas brillan por su ausencia. No es mala suerte ni falta de preparación: es un patrón que se repite en toda España y que los datos empiezan a confirmar. La inteligencia artificial no está arrasando el mercado laboral de forma visible, pero sí está levantando un muro invisible justo en el punto de entrada, el eslabón más frágil de la cadena: el empleo junior.

Según el Informe del Mercado de Trabajo de los Jóvenes del SEPE, a finales de 2024 había 372.523 jóvenes menores de 30 años registrados como demandantes de empleo, el 14,55 % del paro total registrado en España. Aunque el dato bajó un 5,39 % respecto al año anterior, España sigue siendo el país con la tasa de paro juvenil más alta de la Unión Europea, con una brecha de hasta veinte puntos frente a Alemania o los Países Bajos. El informe del propio SEPE identifica entre las causas la dificultad de transición entre el sistema educativo y el mercado laboral, la sobrecualificación y la precariedad crónica. A ese cóctel se le añade ahora un ingrediente nuevo: la automatización silenciosa que elimina las plazas de inicio antes de que lleguen a publicarse.

El efecto embudo: menos plazas, más requisitos

El fenómeno tiene nombre en el debate académico y empresarial: efecto embudo. La inteligencia artificial no sustituye al trabajador experto, pero sí elimina la necesidad de contar con equipos auxiliares de gran tamaño, lo que dificulta el relevo generacional. Las tareas rutinarias que antes desempeñaban perfiles de entrada —redactar informes básicos, maquetar materiales, generar código repetitivo, gestionar documentación— son absorbidas por herramientas que una sola persona senior puede supervisar. El resultado es que las plazas junior desaparecen antes incluso de salir al mercado.

Los números respaldan esta lectura. Según el estudio *AI at Work: The Role of AI in the Global Workforce*, elaborado por IDC por encargo de Deel con datos de 5.500 directivos en 22 países, el 62 % de las empresas españolas ha reducido o detenido directamente la contratación de perfiles júnior a causa de la IA. El informe sitúa a España entre los países más afectados de la muestra. Y el cambio no es solo de volumen, sino también de criterio: solo un 5 % de los empleadores considera que un título universitario sigue siendo esencial para los puestos de entrada. En su lugar, el 75 % valora las certificaciones técnicas en IA o bootcamps, el 63 % el pensamiento crítico y el 55 % las habilidades de comunicación.

Los tres sectores en el ojo del huracán

Diseño gráfico, programación y redacción de contenidos son los ámbitos donde el freno es más visible. Según datos recogidos por Revista Cloud, las ofertas para programadores en España han caído un 31 % desde la irrupción de ChatGPT en noviembre de 2022. El número de desarrolladores ocupados sigue creciendo —lo que indica que no hay destrucción masiva de empleo— pero las empresas contratan menos, más despacio y con un perfil diferente: ya no buscan quien escriba código repetitivo, sino quien diseñe sistemas, gestione datos y sepa operar con herramientas de IA. Ese perfil no encaja con un recién graduado sin experiencia.

En diseño y redacción la situación es análoga. Las tareas de producción básica —maquetar plantillas, adaptar textos para redes sociales, generar variaciones de imágenes corporativas— están siendo automatizadas a gran velocidad. Según un análisis de Indeed citado por Infobae, el 30 % de las habilidades profesionales analizadas podría llevarse a cabo, al menos en parte, mediante IA, y los empleos más vulnerables son precisamente los que se realizan frente a una pantalla: programación, redacción, diseño gráfico, ilustración y atención al cliente. David Autor, economista laboral del MIT, identifica aquí el riesgo central: si se eliminan demasiados trabajos de apoyo, los jóvenes nunca consiguen la experiencia necesaria para ascender.

El impacto también se refleja en los salarios. Un estudio conjunto de la Universidad de Navarra y el IESE Business School, basado en datos de 138 millones de trabajadores en Estados Unidos, muestra que en las empresas más expuestas a la IA generativa los sueldos de los perfiles junior caen un 6,3 %, mientras que los de los senior se mantienen estables o incluso aumentan. La polarización es el resultado directo: el mercado premia la experiencia y castiga la inexperiencia precisamente en el momento en que es más difícil adquirirla.

El modelo de carrera clásico, en entredicho

Más allá de las cifras, lo que está en juego es el modelo tradicional de desarrollo profesional: entrar desde abajo, aprender trabajando y crecer con los años. Ese esquema se está rompiendo. Consultoras de las denominadas Big Four —Deloitte, PwC, EY y KPMG— han llegado a recortar un 20 % la contratación de perfiles juniors, según fuentes del sector de recursos humanos recogidas por CEMICAL. Las funciones de soporte, administración y ejecución que antes ocupaban a esos perfiles son ahora absorbidas por herramientas que abaratan costes pero, al mismo tiempo, cierran la puerta de entrada a una generación entera.

El problema estructural es que España ya partía en desventaja. El país lleva años con la tasa de paro juvenil más alta de la UE y una economía que concentra la contratación joven en hostelería, comercio y servicios de baja cualificación. La IA no crea este problema, pero sí lo agrava al reducir precisamente las plazas de entrada en los sectores donde los graduados universitarios y de FP digital esperaban encontrar su primer empleo estable.

La respuesta no pasa por frenar la tecnología, sino por acelerar la adaptación. El 65 % de las empresas españolas ya está invirtiendo en formación centrada en IA para sus equipos, pero esa inversión llega tarde para quienes aún no han podido entrar. La Organización Internacional del Trabajo advierte de que la IA generativa tiene más probabilidades de aumentar que de destruir empleo si se acompaña de buenas políticas. La clave está en el condicional: *si*. Para los recién graduados que mandan currículums sin respuesta, ese condicional pesa demasiado.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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