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Vente Venezuela: el equipo que sostiene a Machado

Seis colaboradores del partido opositor más relevante de Venezuela cuentan cómo operan bajo un régimen que les niega la legalidad.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Vente Venezuela: el equipo que sostiene a Machado · El Diario Joven

Venezuela lleva más de dos décadas bajo un sistema político que ha bloqueado sistemáticamente a sus principales rivales. En ese contexto, Vente Venezuela representa un caso singular: es el partido con mayor influencia opositora en el país pese a no haber podido presentarse nunca a unas elecciones bajo su propio nombre. El chavismo le ha negado reiteradamente el reconocimiento legal necesario para competir con sus propias siglas, pero eso no ha frenado su crecimiento ni su capacidad de movilización.

La cara visible de esa fuerza política es María Corina Machado, ingeniera y ex diputada que lleva años siendo la figura más reconocida de la oposición venezolana tanto dentro del país como ante la comunidad internacional. Su nombre concentra la atención mediática, las sanciones del gobierno de Nicolás Maduro y también la esperanza de millones de venezolanos que buscan un cambio de régimen. Sin embargo, como ocurre en cualquier organización política de calado, el trabajo real se reparte entre una estructura más amplia y menos visible.

El diario ABC ha accedido a seis colaboradores directos de Machado para conocer de primera mano cómo funciona ese entramado interno. Sus testimonios dibujan una organización que opera en condiciones extremas: con sus dirigentes inhabilitados por el Estado, con militantes que enfrentan presiones legales y con una logística que debe adaptarse constantemente a un entorno hostil. Lo que el reportaje revela no es solo la historia de un partido, sino la de personas que han apostado su seguridad personal por un proyecto político que el poder oficial considera ilegal.

Un partido sin papeles, pero con estructura

Que Vente Venezuela no pueda presentarse con sus propias siglas no significa que carezca de organización. Al contrario, sus colaboradores describen una red descentralizada que ha aprendido a funcionar en la clandestinidad relativa. La inhabilitación política de Machado, impuesta por las autoridades venezolanas en 2023 y que le impide presentarse como candidata, no ha desmantelado la estructura del partido sino que, según sus propios miembros, la ha reforzado internamente.

Este tipo de represalia política no es nueva en Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro ha utilizado de forma recurrente las inhabilitaciones y los procesos judiciales como herramienta para limitar la acción de la oposición organizada. La diferencia con Vente Venezuela es que el partido ha conseguido mantener su cohesión pese a esas presiones, algo que sus propios integrantes atribuyen en parte al liderazgo carismático de su fundadora y en parte a la solidez ideológica del proyecto.

Los seis colaboradores entrevistados por ABC pertenecen a perfiles distintos: activistas territoriales, asesores de comunicación, cuadros intermedios con responsabilidades de coordinación. Todos comparten una trayectoria marcada por la disidencia y, en varios casos, por consecuencias personales directas: detenciones temporales, acoso, exilio de familiares. Sus historias individuales funcionan como un mapa de lo que significa hacer oposición en Venezuela hoy.

El contexto: una oposición que se reinventa

Venezuela ha vivido en los últimos años un ciclo político de alta intensidad. Las elecciones presidenciales de julio de 2024 fueron el momento de mayor tensión: la oposición unida en torno a la candidatura de Edmundo González Urrutia reclamó una victoria que el chavismo no reconoció. Según la oposición y varios observadores internacionales, los datos de las actas apuntaban a un resultado diferente al proclamado por el Consejo Nacional Electoral, controlado por el oficialismo. El conflicto postelectoral dejó decenas de muertos, centenares de detenidos y un país más polarizado que nunca.

En ese escenario, el papel de Vente Venezuela y de Machado fue central. La líder opositora se mantuvo activa pese a las restricciones a su libertad de movimiento, convocó movilizaciones y se convirtió en el símbolo de la resistencia frente al resultado oficial. Su imagen circuló por todo el mundo y sus apariciones públicas, a menudo clandestinas, generaron una cobertura internacional que el régimen no pudo silenciar del todo.

Lo que el reportaje de ABC añade a ese relato conocido es la dimensión humana del aparato que hay detrás. Machado no opera sola. Lo hace con un equipo que asume riesgos propios, que gestiona la presión cotidiana y que mantiene viva una estructura política en condiciones que harían colapsar a la mayoría de los partidos europeos. Conocer quiénes son esas personas y qué les mueve es, en sí mismo, una forma de entender mejor qué está en juego en Venezuela.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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