El primero de mayo de 2026 volvió a reunir a cientos de personas en torno al embalse de Trasona (Corvera, Asturias), escenario clásico de la Jira, una de las fiestas más esperadas del año para la juventud de la comarca y del resto de Asturias. Los vídeos publicados por medios locales como La Nueva España y compartidos en redes muestran de nuevo el característico ambiente desenfadado y masivo del evento.
El llamado "pantanazo" —bañarse de forma colectiva en el embalse, sin importar la temperatura del agua— volvió a ser uno de los momentos más esperados de la jornada. Decenas de jóvenes, ataviados de camisetas, disfraces o bañadores improvisados, saltaron al agua para inmortalizar el instante en vídeos y fotos que rápidamente circularon por Instagram y TikTok.
La Jira de Trasona tiene un componente tradicional pero mantiene un perfil claramente juvenil. Es un punto de encuentro para grupos de amigos, peñas y asociaciones que, sabiendo de la importancia de la cita, suelen organizarse con antelación para ocupar un buen sitio en las orillas del pantano. Entre la música, los bocadillos y el ambiente relajado, muchos aprovechan para marcar el inicio extraoficial del buen tiempo en la región.
La celebración cuenta con una fuerte presencia de la Guardia Civil y de la Policía Local, que cada año refuerzan la vigilancia para garantizar la seguridad y evitar incidentes serios. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Corvera, la edición de 2026 transcurrió sin mayores sobresaltos, en una jornada marcada por la convivencia y el respeto a las normas. Los servicios de limpieza desplegados en la zona recogieron varios contenedores de basura, especialmente botellas de plástico y envases, que la mayoría de asistentes depositó en los puntos habilitados por el Consistorio.
El éxito viral del "pantanazo" no es nuevo. Cada año, las imágenes tomadas desde la orilla y los drones sobrevolando el pantano acaparan la atención de usuarios de todas partes. La Jira no solo destaca por el baño masivo: también hay pequeños conciertos improvisados, partidas de cartas, charangas y, desde la pandemia, se observan intentos de que los grupos permanezcan en círculos más reducidos.
Asturias mantiene una relación especial con estas fiestas de primavera, conocidas localmente como "jiras", que se repiten en distintos embalses, playas y praderas. La de Trasona es especialmente relevante por su historia y por la implicación del tejido asociativo de Corvera, que gestiona actividades y anima a la participación vecinal respetuosa con el medio ambiente.
Las autoridades recuerdan cada año la importancia de la precaución, ya que el embalse no es una zona de baño supervisada ni cuenta con socorristas. A pesar de ello, la tradición se impone, y el número de asistentes, si bien oscilante según la meteorología, no deja de crecer. En las últimas ediciones, junto al pantano se han instalado puntos de información sobre riesgos y campañas de sensibilización sobre consumo responsable de alcohol, en colaboración con el Gobierno del Principado de Asturias.
La Jira de Trasona se consolida, un año más, como un reflejo de la cultura festiva asturiana pero también de la capacidad de adaptación de una cita tradicional al lenguaje y los hábitos de la generación joven, conectada en todo momento a las redes sociales. El "pantanazo" es ya un evento icónico, capaz de reunir generaciones, y proyectar una imagen alegre y relajada del Principado.