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Unicaja negocia comprar Wizink para impulsar el crédito al consumo

El banco andaluz, asesorado por PwC y Uría Menéndez, busca crecer en nichos con su exceso de capital, el mayor de la banca cotizada española.

Por Carlos García·lunes, 13 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Unicaja negocia comprar Wizink para impulsar el crédito al c · El Diario Joven

Unicaja ha confirmado ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que mantiene conversaciones con el fondo estadounidense Värde, propietario de Wizink Bank, para explorar una posible compra o alianza estratégica. El objetivo es reforzar su presencia en el crédito al consumo, uno de los pilares del plan estratégico que el presidente José Sevilla y el consejero delegado Isidro Rubiales presentaron el año pasado.

Tras superar los años de turbulencias provocados por la fusión con Liberbank, Unicaja tiene ahora margen de maniobra. Su ratio de capital CET1 fully loaded se sitúa en el 16%, muy por encima del objetivo interno del 12,5%, lo que le da capacidad financiera real para afrontar este tipo de operaciones. Los directivos dejaron claro desde el principio que no buscan una gran fusión bancaria, sino acuerdos selectivos en segmentos donde puedan añadir valor. Wizink encaja en ese perfil.

Para la transacción, Unicaja ha contratado a PwC y al despacho Uría Menéndez como asesores, mientras que Värde ha recurrido a UBS. EY está realizando además la due diligence sobre el negocio de la entidad. La operación fue adelantada por El Confidencial.

Wizink, por su parte, arrastra un historial complicado. Varios tribunales consideraron abusivos los intereses de sus productos de crédito, lo que dañó su reputación y sus cuentas. A eso se suma el anteproyecto de ley del Ministerio de Economía que plantea un tope legal a los intereses del crédito al consumo, un golpe directo a su modelo de negocio tradicional. En respuesta, la entidad ha intentado pivotar hacia la banca de empresas y alejarse del crédito minorista.

Las dificultades no son nuevas. En 2022, Värde tuvo que reestructurar el pasivo de Wizink con sus acreedores, cediendo el 40% del capital a un grupo de bonistas liderado por los fondos Beach Point y Monarch a cambio de ampliar los vencimientos de la deuda. La firma también intentó sin éxito vender su filial de pagos Aplázame y su negocio en Portugal.

En cuanto a los números, el contraste entre ambas entidades es llamativo. Wizink cerró 2025 con pérdidas de 52,5 millones de euros, el doble que el año anterior, con ingresos cayendo un 8% y costes operativos subiendo un 9%. La entidad no espera ser rentable hasta 2029. Unicaja, en cambio, ganó 632 millones en 2025, un 10% más que en 2024, y elevó el dividendo hasta el 70% del beneficio repartido.

El origen de Wizink se remonta a la división de tarjetas de crédito del desaparecido Banco Popular, que adquirió ese negocio a Citi en 2014. Tras la intervención y venta exprés del Popular al Santander por un euro en 2017, el banco de Ana Botín vendió su participación a Värde. Desde entonces, la entidad ha estado en las quinielas corporativas de forma recurrente, pero ninguna salida —ni venta, ni Bolsa, ni desinversión parcial— llegó a materializarse.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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