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Trump amenaza con despedir al jefe de la Fed

El presidente estadounidense mantiene la presión sobre Powell y rechaza cerrar la investigación penal en su contra.

Por Carlos García·miércoles, 15 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Trump amenaza con despedir al jefe de la Fed · El Diario Joven

Donald Trump ha vuelto a amenazar públicamente con destituir a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, y ha confirmado que no ordenará archivar la investigación penal abierta contra él. El plazo que el mandatario ha fijado es el 15 de mayo, fecha en que expira el mandato de Powell al frente del banco central. Si para entonces no ha abandonado el cargo voluntariamente, Trump aseguró en una entrevista en Fox Business que no dudaría en cesarle.

La disputa entre ambos no es nueva, pero ha escalado en las últimas semanas hasta niveles que los expertos consideran sin precedentes. En el centro del conflicto hay dos frentes: el primero, la negativa de Powell a recortar los tipos de interés al ritmo que Trump exige para abaratar el coste de la deuda pública; el segundo, una investigación penal impulsada por el Departamento de Justicia relacionada con las obras de renovación de la sede de la Reserva Federal en Washington, cuyo presupuesto ascendió a 2.500 millones de dólares. Trump ha dejado claro que esa causa seguirá adelante: "Ya sea incompetencia, corrupción o ambas cosas, creo que hay que averiguarlo".

Powell, por su parte, ha comunicado que no tiene intención de marcharse antes de tiempo. Además, ha señalado que permanecerá en la junta de la Fed —como gobernador, no como presidente— hasta que la investigación concluya "de forma definitiva, con transparencia y de manera concluyente". Este matiz es relevante: aunque un presidente del banco central suele retirarse completamente al término de su mandato, Powell podría prolongar su presencia en la institución hasta 2028 si decide mantenerse como miembro del consejo.

La confirmación de Warsh, en el aire

La situación se complica aún más en el Senado. Kevin Warsh, el candidato elegido por Trump para sustituir a Powell, necesita ser confirmado por la cámara alta antes de poder asumir el cargo. Sin embargo, un grupo de senadores republicanos liderado por Thom Tillis, de Carolina del Norte, ha anunciado que no respaldará esa confirmación mientras la investigación contra Powell siga abierta. Es decir, Trump se enfrenta a un nudo político de su propia creación: al mantener viva la causa judicial, bloquea indirectamente el nombramiento de su propio candidato.

Este bloqueo tiene consecuencias prácticas inmediatas. Si Warsh no está confirmado el 15 de mayo, Powell ha advertido que permanecerá en el puesto. La Reserva Federal no ha emitido ningún comentario oficial sobre las declaraciones del presidente.

Alarmas en los mercados y entre los bancos centrales

La ofensiva de Trump contra la Fed ha disparado las alertas más allá de las fronteras estadounidenses. Numerosos bancos centrales e inversores internacionales interpretan la presión política sobre Powell como un intento de erosionar la independencia de la institución, un principio que los mercados consideran esencial para mantener la estabilidad financiera y la credibilidad del dólar.

Las palabras más contundentes llegaron el miércoles desde Hong Kong, donde Janet Yellen, exsecretaria del Tesoro y expresidenta de la propia Reserva Federal, advirtió que nunca había visto "una amenaza de este nivel" contra el banco central. Yellen fue más lejos y cuestionó directamente la lógica detrás de las exigencias de Trump: "¿Con qué frecuencia el presidente de un país desarrollado expresa la opinión de que el tipo de interés debería ajustarse para reducir el coste del servicio de la deuda? Esto es lo que se oye en una república bananera". Sus declaraciones, recogidas por The Financial Times, resumen el consenso generalizado entre economistas y analistas sobre los riesgos institucionales que plantea este pulso.

En el plano judicial, un juez federal ya bloqueó el mes pasado las citaciones emitidas por la fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, al frente de la investigación. El juez argumentó en su resolución que los fiscales estaban utilizando la causa para presionar a Powell a "ceder" ante las demandas del presidente de recortar tipos, lo que en la práctica convierte el proceso judicial en una herramienta de presión política más que en una investigación independiente.

El episodio ilustra una tensión estructural en la que los instrumentos del Estado se despliegan de forma coordinada —o al menos alineada— con los objetivos políticos del ejecutivo, algo que la mayoría de las democracias occidentales considera incompatible con el funcionamiento de un banco central creíble. La independencia de la Fed no está solo en juego para los estadounidenses: es una pieza del sistema financiero global cuya erosión tendría efectos en los mercados de deuda, en el tipo de cambio del dólar y en la confianza de los inversores en los activos denominados en esa moneda.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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