Sara Blakely tenía 28 años, trabajaba en un parque temático de Florida organizando filas y complementaba su sueldo vendiendo faxes a domicilio. Una idea aparentemente trivial —recortar las piernas de unos pantis para conservar su efecto moldeador sin sacrificar la comodidad de los pies— acabó convirtiéndose en Spanx, una compañía valorada en 1.200 millones de dólares y con ingresos anuales cercanos a los 500 millones.
La emprendedora nacida en Clearwater (Florida) en 1971 destinó la totalidad de sus ahorros, apenas 5.000 dólares, a diseñar el prototipo de una faja fina, cómoda e invisible pensada para el uso diario. No tenía formación en marketing ni en gestión empresarial, y cuando presentó su idea a varias empresas de lencería femenina en Estados Unidos, todas la rechazaron. Decidió seguir adelante en solitario, encargándose personalmente de cada aspecto del negocio: logística, diseño, posicionamiento y ventas.
El impulso de Oprah Winfrey
Sin presupuesto para publicidad, Blakely recurrió al ingenio. Envió varias muestras de su producto al equipo de vestuario del programa de Oprah Winfrey, que por entonces reunía una audiencia media de ocho millones de espectadores. A la presentadora le convenció tanto la prenda que la recomendó en directo de forma gratuita. El efecto fue inmediato: Spanx facturó cuatro millones de dólares en su primer año y diez millones en el segundo, impulsada fundamentalmente por el boca a boca de clientas satisfechas.
Con el tiempo, figuras como Gwyneth Paltrow, Madonna y Reese Witherspoon se convirtieron en embajadoras involuntarias de la marca, al reconocer públicamente que usaban las fajas de Spanx bajo sus vestidos en alfombras rojas. Ese respaldo de celebridades consolidó la imagen de la marca en el mercado global de la moda íntima.
De Forbes a Blackstone
El crecimiento sostenido llevó a Blakely a figurar en 2012 en la lista de las 100 personas más influyentes de la revista Time y a protagonizar la portada de Forbes como la multimillonaria hecha a sí misma más joven del mundo, con 41 años. Nueve años después, en 2021, el fondo de inversión Blackstone adquirió la compañía por 1.200 millones de dólares. En la operación participaron también inversoras de perfil alto y clientas habituales de Spanx, entre ellas la propia Oprah Winfrey y Whitney Wolfe Herd, cofundadora de Tinder.
Hoy la dirección ejecutiva de Spanx recae en Caroline "Cricket" Whitton como consejera delegada. Blakely mantiene el cargo de presidenta ejecutiva, aunque ha diversificado su actividad hacia la inversión, la filantropía y la mentoría de emprendedoras. Es también copropietaria de los Atlanta Hawks de la NBA. Mientras tanto, Spanx ha ampliado su catálogo más allá de las fajas moldeadoras originales, incorporando ropa deportiva y una línea de prendas masculinas, señal de que la intuición que tuvo aquella joven de 28 años sigue generando negocio dos décadas después.