El Banco Central Europeo (BCE) ha advertido sobre un deterioro creciente en la calidad del crédito concedido a pequeñas y medianas empresas (pymes) y a los préstamos al consumo en la zona euro. Este aviso se produce en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica ligada a la guerra en Oriente Próximo y su posible impacto económico.
El último Informe de Estabilidad Financiera del BCE destaca que, a pesar de una situación general positiva para el sector bancario europeo, con rendimientos sólidos y elevados niveles de capital y liquidez, existen signos de fragilidad en ciertos segmentos crediticios. La ratio de créditos dudosos se mantuvo estable en un mínimo histórico del 2,2% en la segunda mitad de 2025, lo que refleja la resiliencia del sistema en conjunto, pero no oculta problemas puntuales.
En particular, el BCE señala un aumento lento pero sostenido de la morosidad en los préstamos al consumo desde 2023, vinculado a la menor confianza de los hogares y un endurecimiento en los criterios de concesión de créditos. Este fenómeno podría incrementarse si la tensión en Oriente Próximo prolonga su duración y desencadena un impacto negativo en el mercado laboral o una mayor inflación, elevando los costes de vida.
Respecto a las pymes, el informe destaca que los niveles de impago permanecen por encima de los observados tras la pandemia. No obstante, España aparece entre los países más resistentes, con una morosidad que se mantiene estable o en descenso para el sector corporativo y las pymes. Por el contrario, Alemania y Francia muestran un aumento de la morosidad y una mayor proporción de crédito catalogado en situación de riesgo, lo que preocupa al BCE y justifica una vigilancia estrecha sobre su evolución.
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, subrayó que es fundamental mantener y reforzar la capacidad de resistencia del sistema financiero frente a estos desafíos. Para ello, recomendó la continuidad en los requerimientos macroprudenciales de capital y el uso de medidas dirigidas a los prestatarios, con el objetivo de asegurar estándares de crédito rigurosos y evitar una degradación mayor.
El BCE también destacó que la calidad del capital bancario ha alcanzado un nivel histórico, impulsada por la retención de beneficios y las operaciones de transferencia sintética de riesgos, que aportan estabilidad adicional a las entidades financieras. En cuanto a la guerra en Oriente Próximo, la exposición directa de las instituciones europeas a la región es limitada, con activos afectados en torno al 0,6%. Sin embargo, un conflicto prolongado podría elevar los precios de la energía y materias primas, impactando sobre todo sectores sensibles como la industria y la construcción.
Este escenario subraya la necesidad de una gestión prudente del crédito y una vigilancia reforzada ante riesgos que pueden amplificarse por la inestabilidad geopolítica y las tensiones económicas globales. El BCE insiste en que preservar la estabilidad financiera exige tanto la solidez de las entidades como la cautela en la concesión de créditos para proteger a prestatarios y bancos.
El informe completo del BCE puede consultarse en su sitio oficial para un análisis más detallado sobre la evolución y perspectivas del sistema financiero en la eurozona: Informe de Estabilidad Financiera - BCE.