Las compañías Puig y Estée Lauder han anunciado la ruptura definitiva de sus negociaciones para fusionar sus actividades, cancelando un acuerdo que habría creado uno de los mayores gigantes del sector de la belleza a nivel global.
En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Puig confirmó que las conversaciones han concluido sin alcanzar un acuerdo definitivo. Los responsables del grupo catalán aseguraron que esta decisión no afecta su estrategia corporativa, enfocada en el crecimiento rentable y en la consolidación de su portafolio de marcas premium.
Desde la dirección de Puig, su CEO José Manuel Albesa señaló que la estructura financiera de la empresa mantiene la flexibilidad necesaria para abordar diversas alternativas estratégicas, mientras continúan con una política selectiva de fusiones y adquisiciones para complementar su oferta actual. El grupo ha mostrado dinamismo en este campo, con hasta 11 adquisiciones entre 2011 y 2024, incluyendo nombres relevantes como Charlotte Tilbury y Byredo.
El principal inconveniente para cerrar la fusión ha sido la intención de Charlotte Tilbury, fundadora de la marca homónima adquirida por Puig en 2020, de renegociar ciertas cláusulas del acuerdo original, según informó el diario Expansión. Esto, sumado a otros aspectos contractuales, ha impedido ultimar la transacción.
De haberse concretado, la empresa fusionada habría contado con una capitalización bursátil conjunta estimada en 34.600 millones de euros y una facturación combinada en torno a los 17.400 millones. El diseño previsto contemplaba un intercambio de acciones especiales entre las familias propietarias y una oferta pública de adquisición (OPA) sobre la totalidad de las acciones clase B de Puig. El valor de la oferta de Estée Lauder oscilaba entre 18 y 19 euros por acción.
Marc Puig, presidente ejecutivo de la compañía española, y William P. Lauder, presidente y miembro de la cuarta generación familiar, habrían compartido la copresidencia del consejo de administración. Esta figura buscaba garantizar el liderazgo conjunto y el equilibrio en la nueva entidad.
El mercado financiero reaccionó fuertemente a la noticia. Las acciones de Estée Lauder se dispararon hasta un 14% en las operaciones fuera de horario de Wall Street tras la confirmación de la ruptura, reflejando el alivio temporal de los inversores ante el fracaso de un acuerdo complejo en un sector desafiante. La compañía estadounidense ha sufrido caídas significativas en Bolsa, acumulando un descenso del 73% en cinco años, en medio de pérdidas de ingresos y una transición en su alta dirección tras la salida de Fabrizio Freda.
Por su parte, Puig ha experimentado un comportamiento positivo en Bolsa desde comienzos de 2024, con una revalorización del 18,63%, aunque sus acciones cotizan todavía por debajo del precio de salida a Bolsa el pasado mayo.
Esta decisión deja abierto el futuro para ambos grupos, que deberán buscar otras vías para crecer y fortalecer su presencia en un mercado global donde la competencia y la innovación marcan el ritmo de la industria cosmética y de fragancias.
Para más detalles sobre las dinámicas del sector y la evolución bursátil de estos grupos, se recomienda consultar las últimas actualizaciones en sitios oficiales como CNMV y Wall Street Journal.
El cierre de esta negociación evidencia los retos legales y estratégicos que implica fusionar grandes empresas familiares con tradiciones y modelos de negocio muy distintos, en un contexto sectorial marcado por la rapidez en los cambios comerciales y las expectativas de los accionistas.