El grupo pesquero Profand, con sede en Vigo y fundado por Enrique García Chillón, ha cerrado su mejor ejercicio hasta la fecha. La compañía facturó 1.116 millones de euros en 2024, lo que supone un incremento del 10% respecto al año anterior, cuando rozaba los mil millones justos. Con esta cifra, Profand adelanta a Nueva Pescanova —que registró 1.054 millones en el mismo periodo— y se consolida como el primer grupo pesquero privado de España por volumen de ingresos.
El motor detrás de este crecimiento tiene un nombre bien conocido: Mercadona. Profand es uno de los principales proveedores de la cadena de Juan Roig, y su trayectoria está íntimamente ligada a la expansión del distribuidor valenciano. A medida que Mercadona ha ido ganando cuota en el mercado español —actualmente lidera la distribución alimentaria en el país, según datos del sector— sus proveedores estratégicos han crecido con ella. Profand es un ejemplo claro de esa dinámica: no solo crece en ventas, sino que mejora de forma simultánea su rentabilidad y su estructura operativa.
Rentabilidad en máximos y beneficio duplicado
Más allá de la facturación, los números que más llaman la atención son los del resultado. El EBITDA del grupo superó los 97 millones de euros, un aumento del 27% frente al ejercicio precedente. Y el beneficio neto se situó en 30 millones de euros, más del doble de los 14,2 millones registrados en 2023. La propia compañía atribuye esta mejora a tres factores que actuaron de forma combinada: mayor eficiencia operativa, optimización de los costes de producción y un dinamismo comercial más activo.
Esta capacidad de crecer en rentabilidad mientras se escala el negocio no es habitual en la industria pesquera, que históricamente ha operado con márgenes estrechos y alta dependencia de factores externos como el precio de las materias primas, los costes energéticos o la volatilidad de las capturas. Que Profand haya logrado reducir costes y mejorar eficiencia de forma simultánea al crecimiento apunta a una gestión interna sólida y a una integración vertical que le permite controlar más eslabones de la cadena de valor.
Inversiones para seguir creciendo
El grupo no ha guardado los beneficios bajo llave. En 2024 destinó 23 millones de euros a inversiones, por encima de los 20,3 millones del año anterior. El movimiento más relevante fue la compra de las instalaciones de la antigua Caladero en Zaragoza, una adquisición que refuerza su capacidad de producción y procesado en la península. Además, la compañía ha trabajado en mejorar la eficiencia de sus plantas existentes e impulsado varios proyectos estratégicos en diferentes áreas de negocio.
De cara a los próximos años, uno de los proyectos más ambiciosos es la ampliación de sus instalaciones en Cambre, A Coruña, donde planea producir una nueva referencia para Mercadona: el langostino cocido refrigerado. Esta apuesta requiere una inversión estimada de 22 millones de euros y representa un paso más en la diversificación de su catálogo de productos de alto valor añadido.
Empleo y sostenibilidad, dos ejes que acompañan al crecimiento
El crecimiento de Profand también ha tenido un impacto directo en el empleo. A lo largo de 2024, la empresa incorporó a 230 nuevas personas, lo que llevó su plantilla global hasta los 5.800 trabajadores al cierre del ejercicio. Una cifra relevante para una compañía que opera en cuatro continentes y que gestiona toda la cadena, desde la captura hasta la distribución final al consumidor.
En materia de sostenibilidad, el grupo ha logrado reducir un 14% la huella de carbono por tonelada producida, al tiempo que ha conseguido revalorizar el 98% de sus residuos. Estos indicadores, que cada vez pesan más en las decisiones de compra de grandes distribuidores como Mercadona —que ha publicado sus propios compromisos medioambientales— reflejan que la industria pesquera empieza a tomarse en serio la transición hacia modelos más sostenibles, aunque queda mucho camino por recorrer.
El contexto general del sector también ayuda a entender el momento de Profand. La demanda de proteína marina sigue creciendo en Europa, impulsada por tendencias de consumo que priorizan productos saludables y de origen marino. Al mismo tiempo, la concentración en el sector de la distribución alimentaria obliga a los proveedores a ganar escala para mantener el poder de negociación. Profand lleva años apostando por esa escala, y los resultados de 2024 sugieren que la estrategia está funcionando.
Con más de mil millones de euros en facturación, una rentabilidad en máximos y un plan de inversiones activo, el grupo pesquero vigués afronta 2025 con una posición competitiva que hace años habría parecido inimaginable para una empresa con origen en el sector pesquero gallego.