La arquitectura efímera no busca habitabilidad ni respeta las normas tradicionales de construcción. Su esencia está en crear experiencias temporales que provoquen emociones, inviten a la reflexión y permitan nuevas formas de interacción social en entornos urbanos.
Según la Real Academia Española, efímero es algo que dura poco, y aplicado a la arquitectura se refiere a estructuras hechas con materiales prefabricados y económicos, que se pueden desmontar tras cumplir su función. Sin embargo, la verdadera importancia de esta disciplina va más allá de su brevedad: es una forma innovadora de intervenir en la ciudad.
Javier Peña, fundador de Concéntrico, un laboratorio urbano de arquitectura efímera en Logroño, destaca que las ciudades están conformadas por usos permanentes y temporales. "Lo relevante es la intención con la que se conciben estas obras, la materialidad y cómo impactan en la ciudad", explica Peña. En Concéntrico 2026 participará Smiljan Radic, premio Pritzker 2026, con una instalación inspirada en los circos itinerantes chilenos, abriendo un espacio comunitario en Logroño.
El decano del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja, Ángel Carrero y del Pozo, subraya que Concéntrico se ha convertido en un referente nacional e internacional de esta práctica. Afirma que la arquitectura efímera está ganando terreno por su capacidad para generar espacios de encuentro, transformar la experiencia urbana y responder a las necesidades sociales de manera rápida y creativa.
La arquitectura efímera también crece en importancia en ámbitos profesionales. Los Premios CSCAE 2026 recibieron un 62 % más de propuestas en esta categoría que el año anterior, reflejo de una diversificación en la arquitectura española hacia soluciones más flexibles y participativas.
Peña añade que esta disciplina puede tender puentes en una sociedad cada vez más fracturada, ya que muchas tensiones urbanas son más psicológicas que reales. Pablo Sequero, del estudio Salazar Sequero Medina, afirma que la construcción temporal resulta clave para experimentar nuevas narrativas materiales y sociales, sobre todo en espacios públicos, facilitando la inclusión y la innovación.
Un claro ejemplo de la carga emocional y ambiental de la arquitectura efímera es el proyecto "350.000 Ha", presentado en ARCO 2026 por Manuel Bouzas y Salazar Sequero Medina. Esta instalación rinde homenaje a los bosques calcinados en el noroeste de España durante el verano de 2025, construido mayoritariamente con madera reciclada gracias a la colaboración con empresas especializadas en gestión forestal y reciclaje.
Esta obra no solo genera un impacto artístico y social sino que también promueve el reciclaje y la sostenibilidad, ya que el 99 % de los materiales se destinaron a nuevos productos tras la desinstalación y parte de ellos se usarán para fabricar lámparas de edición limitada.
La arquitectura efímera representa un laboratorio de pruebas para ideas vanguardistas y arriesgadas. Lanza Atelier, por ejemplo, ha sido seleccionado para diseñar el Serpentine Pavilion 2026 en Londres, donde rendirán homenaje al espíritu de apertura e investigación de estas icónicas galerías utilizando esta modalidad arquitectónica para fomentar la innovación.
Diversos profesionales y estudios reconocen el valor de esta práctica para impulsar carreras y escapar de los límites normativos que imponen construcciones permanentes. Benedetta Tagliabue y Francesc Rifé valoran la arquitectura efímera por su capacidad para materializar ideas con rapidez y flexibilidad, mientras que estudios como P + S Estudio de Arquitectura desarrollan proyectos de impacto local que combinan sostenibilidad, memoria e interacción, como su pabellón Compluvium en Normandía.
En definitiva, este tipo de arquitectura actúa en una escala cercana y tangible, facilitando procesos abiertos y que dialogan con la sociedad. Es un instrumento para transformar el espacio público, proponer soluciones creativas y emocionales y promover una relación más directa entre ciudadanos y entorno.
Recientemente, el prestigioso estudio BIG (Bjarke Ingels Group) ha diseñado un estadio temporal para la gira mundial de Shakira en Madrid, demostrando la creciente implicación de grandes firmas internacionales en esta disciplina que combina rapidez, impacto social y flexibilidad material.
La arquitectura efímera, próxima a la cultura, la memoria y el entorno, supura innovación y sensibilidad, mostrando que lo pasajero también puede ser una herramienta poderosa para repensar nuestras ciudades y conectar a las personas.