OpenAI, la empresa líder en inteligencia artificial creadora de ChatGPT, ha presentado un formulario S-1 confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), un paso clave para su salida a bolsa. Este movimiento, anunciado entre el 8 y 9 de junio, podría valorar a la compañía en más de 1 billón de dólares, una cifra que la situaría entre las mayores operaciones bursátiles del sector tecnológico.
La presentación se produce en un momento de especial dinamismo para la inteligencia artificial, con competidores como Anthropic, que también ha lanzado el proceso para salir al mercado, valorada en 965.000 millones de dólares, y SpaceX, que tiene previsto su estreno en el Nasdaq con un valor aproximado de 1,78 billones. Estas salidas reflejan el creciente interés de los inversores por la IA, aunque también existen preocupaciones sobre posibles burbujas en el mercado.
La nueva normativa de Nasdaq permitirá que estas compañías sean incluidas directamente en índices bursátiles tras su debut, lo que provocará un importante flujo de capital pasivo hacia ellas. Esto impulsará el precio de sus acciones, pero también obligará a la venta de otros valores en las carteras de inversores. En concreto, OpenAI no solo establecerá un referente público para la valoración de empresas de IA, hasta ahora basada en rondas privadas opacas, sino que también facilitará el acceso a inversores minoristas gracias a una oferta pública que incluye a empleados y pequeños accionistas.
El interés por OpenAI quedó reflejado en una ronda de inversión en marzo de 2026 donde logró captar 3.000 millones de dólares solo entre inversores minoristas, dentro de una inyección histórica de 122.000 millones que valoró la empresa en 852.000 millones. Además, la firma ha planteado mecanismos para permitir que los empleados puedan vender parte de sus acciones, aliviando presiones de liquidez a corto plazo.
Sin embargo, el proceso no está exento de desafíos. A finales de abril, The Wall Street Journal destacó las dificultades que afronta OpenAI, entre ellas la necesidad constante de inversión para mantenerse a la vanguardia en IA, restricciones en sus ambiciones iniciales y una mayor disciplina financiera. La empresa no ha logrado alcanzar algunos de sus objetivos de ingresos en los primeros meses del año, perdiendo cuota frente a competidores como Anthropic en ciertos mercados.
Además, la estructura jurídica de OpenAI se transformó en 2025 para convertirse en una empresa de beneficio público bajo la OpenAI Foundation, que mantiene una participación significativa y opciones condicionadas a metas financieras. Este cambio fue crucial para abordar los requisitos legales de la salida a bolsa, pero generó tensiones al apartar a la organización de sus principios originales de ofrecer IA para beneficio de la humanidad.
La relación con Microsoft añade otra complejidad, pues es uno de sus principales accionistas con cerca del 27% y ha invertido más de 13.000 millones desde 2019. Las pérdidas que OpenAI aporta a esta multinacional ya se reflejan en sus cuentas, lo que atraerá un escrutinio especial durante el proceso.
OpenAI ha señalado que no tiene definida una fecha para debutar en bolsa, dada la complejidad del proceso y el deseo de mantener ciertas operaciones como empresa privada mientras sea posible. La presentación confidencial del formulario S-1 es una práctica común entre grandes tecnológicas para recibir retroalimentación regulatoria sin hacer públicos datos sensibles de inmediato, permitiendo ajustar su estrategia y medir el interés de inversores institucionales.
El reto para quienes consideren invertir será valorar una compañía con un crecimiento muy acelerado pero con pérdidas estructurales, que se posiciona en la punta de lanza de una nueva era en que la inteligencia artificial se convierte en un activo global cotizado. Este movimiento seguramente impulsará una oleada de salidas a bolsa dentro del sector de IA, consolidando una industria que ya genera gran expectativa y debate entre analistas y mercados.
Para más información sobre la regulación de mercado y los movimientos financieros en IA, puede consultarse el análisis del Financial Times y las publicaciones especializadas de CNBC y The Wall Street Journal.