Banco Sabadell vive un año clave de transición después de completar la venta de su filial británica TSB y de sortear la OPA de BBVA, que no llegó a buen puerto. Su consejero delegado, Marc Armengol, defiende la capacidad del banco para operar con éxito en España gracias a su tamaño intermedio, que le permite reaccionar con agilidad frente a los grandes grupos.
En sus cuentas del primer semestre de 2026, el banco refleja una caída en los beneficios, que sin el apoyo de TSB hubieran descendido más de un 14%. La actividad comercial sigue intensa, con crecimientos en crédito a empresas, hipotecas y consumo, así como en captación de recursos, pero los márgenes financieros muestran una tendencia negativa. El margen de intereses baja un 2%, el margen bruto un 2,8% y el margen antes de provisiones cerca del 15%. La aportación de TSB, tanto por su actividad durante los primeros cuatro meses del año como por las plusvalías por su venta a Santander, ha atenuado en parte este impacto.
La recogida de estas plusvalías ha permitido además al banco financiar un plan de prejubilaciones con ahorro estimado de 40 millones de euros anuales desde 2027, una medida crucial para ajustar costes y mejorar la rentabilidad futura.
El equipo gestor se enfrenta al reto de compensar la ausencia de la aportación británica manteniendo el dinamismo en España. El crédito a empresas crece un 1,9%, las hipotecas un 3,4% y el crédito al consumo casi un 13%. Además, los recursos de clientes aumentan un 6,4% en los últimos seis meses, beneficiándose del entorno de subida reciente de tipos de interés.
Pese a estos esfuerzos comerciales, las perspectivas apuntan a que Sabadell cerrará 2026 con resultados globales inferiores a los conseguidos en 2025. En el mercado bursátil, la entidad ha sido la más rezagada entre los bancos españoles cotizados, aunque ha experimentado un fuerte repunte reciente. Algunos analistas prevén que el banco haya alcanzado su máximo valor y cuestionan su viabilidad a largo plazo como entidad independiente.
Marc Armengol mantiene que Sabadell cuenta con la dimensión suficiente para invertir en las áreas necesarias y reforzar su modelo de banco de proximidad, y al mismo tiempo conserva la agilidad que no tienen las grandes entidades bancarias para tomar decisiones rápidas.
El futuro inmediato de Sabadell dependerá de su capacidad para consolidar su negocio en España, optimizar costes y adaptarse a un mercado complicado tras la pérdida del negocio en Reino Unido. La entidad apuesta por un modelo más doméstico y por aprovechar el entorno económico favorable al sector bancario, marcado por la subida de tipos, pero la confirmación de esta estrategia y su éxito está aún por verse.
La evolución de Sabadell en la segunda mitad de 2026 será determinante para saber si la etapa actual se consolida como un punto de inflexión hacia un crecimiento sostenible o si el banco tendrá que afrontar nuevas transformaciones ante los desafíos del sector financiero español e internacional.
Para más información sobre la evolución financiera de Sabadell y el sector bancario, puede consultarse el análisis sectorial de EXPANSIÓN y los últimos informes del Banco de España.