El precio del petróleo alcanzó los 100 dólares por barril este jueves, un nivel que no tocaba desde mayo, motivado por la escalada de tensiones en Oriente Próximo entre Estados Unidos e Irán. La advertencia del presidente Trump sobre un posible "ataque masivo" contra Teherán ha puesto en alerta a los mercados globales.
El crudo Brent, referencia internacional, cerró la sesión con una subida del 7% hasta 100,69 dólares. Este aumento responde a los ataques de los hutíes, un grupo apoyado por Irán, contra dos petroleros saudíes en el Mar Rojo, lo que amenaza el suministro energético mundial y podría agravar la inflación global. En la sesión asiática el viernes, el Brent se mantuvo estable en torno a los 100,50 dólares.
La acción de los hutíes, que incluye un bloqueo marítimo a Arabia Saudí, alimenta el temor a un conflicto mayor entre Estados Unidos e Irán. En una entrevista con Axios, Trump afirmó estar "considerando un ataque masivo. Más grande que nunca", señalando que "está cerca de tomar una decisión" y que EE.UU. está preparado para actuar. Además, el ejército estadounidense confirmó que ya lleva trece noches de bombardeos a objetivos iraníes.
Trump ha amenazado con atacar instalaciones nucleares y civiles de Irán, incluyendo la instalación subterránea bajo Kolang Gazla y ha advertido que cada ataque iraní a barcos en el estrecho de Ormuz provocará represalias contra infraestructuras como puentes o plantas eléctricas. También ha declarado que cualquier daño a embarcaciones será compensado con activos iraníes bajo control estadounidense.
Las declaraciones y acciones de EE.UU. aumentan la preocupación en los mercados. Bill Campbell, gestor de DoubleLine, explica que aunque antes confiaba en que Washington encontraría una salida, ahora ve la situación mucho más crítica. Esto se refleja en las fuertes caídas del jueves en el Nasdaq, que perdió un 2,2%, afectado también por resultados decepcionantes de empresas clave como Tesla y Alphabet. El S&P 500 bajó un 1,2%, con descensos notables en las acciones tecnológicas.
Este repunte del petróleo tensiona también los mercados de bonos, con inversores anticipando subidas rápidas en los tipos de interés para controlar la inflación derivada de la crisis energética. El Banco Central Europeo advirtió que el impacto inflacionario total aún no se ha manifestado, aunque mantiene los tipos sin cambios. En EE.UU., la rentabilidad de los bonos a 10 años subió hasta un 4,71%, su nivel más alto en 18 meses, mientras que en Alemania alcanzó un máximo desde 2011.
Los ataques en el Mar Rojo generan inquietud por la posible interrupción del estrecho de Bab el-Mandeb, nodo clave para las exportaciones saudíes y conexión entre el Mar Rojo y el océano Índico. El cierre de esta vía supondría un golpe serio al comercio mundial y al abastecimiento energético. Además, esta situación desafía el alto el fuego que Arabia Saudí y los hutíes mantenían desde hace cuatro años.
El petróleo Brent había superado los 100 dólares por última vez el 26 de mayo, pero en junio retrocedió tras un acuerdo temporal entre Washington y Teherán que relajó tensiones y facilitó el paso de petroleros. Sin embargo, el reciente aumento del precio de la gasolina en EE.UU., que llegó a superar los 4 dólares por galón, puede agravar el descontento ciudadano de cara a las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
Los hutíes, aunque miembros del eje de resistencia iraní, habían mantenido un papel menor en el conflicto regional, salvo algunos ataques menores contra Israel. Ahora, existe preocupación por una posible coordinación con Irán para controlar el estrecho de Bab el-Mandeb y presionar a los mercados energéticos.
Especialistas como Helima Croft, de RBC Capital Markets, advierten que el petróleo podría superar los máximos registrados en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania (139 dólares por barril) e incluso alcanzar los picos de 2008 (147 dólares), en caso de que se prolongue la crisis en Oriente Próximo.
En definitiva, la combinación de tensiones políticas, militares y la amenaza a rutas estratégicas ha provocado un fuerte impacto tanto en el precio del petróleo como en los mercados financieros globales, con efectos que podrían prolongarse si la situación escala.