Indra cierra una etapa turbulenta y abre otra con un mensaje claro desde la dirección: continuidad. José Vicente de los Mozos, consejero delegado del grupo tecnológico y de Defensa, ha trasladado a los 17 miembros del comité de dirección que cuenta con todos ellos para la nueva fase que arranca bajo la presidencia no ejecutiva de Ángel Simón, designado el 1 de abril tras la dimisión de Ángel Escribano.
La reunión que De los Mozos mantuvo con el comité directivo no fue una formalidad. Llegaba en un momento de máxima tensión interna, después de meses de enfrentamiento entre la familia Escribano —segundo accionista de Indra— y la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), primer accionista con el 28% del capital, por el control de la presidencia. Simón fue nombrado a petición de SEPI, tras una reunión de urgencia de la comisión de nombramientos presidida por Bernardo Villazón, el único vocal independiente que apoyó su candidatura. El informe de idoneidad, encargado a la consultora Seeliger & Conde, se confirmó bien entrada la madrugada.
Estabilidad en la cúpula, con matices
De los Mozos, que llegó a Indra en 2023 y ha ido configurando el equipo a su medida, quiere preservar la estructura que ya funciona. Sin embargo, las fuentes consultadas por Expansión apuntan que no se pueden descartar cambios puntuales a medio plazo, siempre ligados al rendimiento y al cumplimiento de objetivos, no a lealtades políticas internas. La clave es que ninguna posible salida estaría motivada por la proximidad con Escribano ni por deseo expreso de Simón de imponer nombres propios.
El propio Simón, desde su llegada la semana pasada, ha optado por escuchar y observar antes de actuar. Según las fuentes, si decide incorporar a alguien de su confianza, sería con perfil asesor, no en posiciones ejecutivas de primer nivel. Una señal de que el nuevo presidente entiende que su rol no ejecutivo tiene límites claros.
Entre los fichajes incorporados durante la etapa Escribano —que abarcó del 19 de enero de 2025 al 1 de abril de 2026— destacan nombres con trayectoria en el sector Defensa. Teresa Cabezón, procedente de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), ocupa la dirección comercial de Defensa Internacional. Ángel de Álvaro llegó desde General Dynamics European Land Systems (GDELS), propietaria de Santa Bárbara. Frank Torres, exdirectivo de Nissan, se incorporó como chief program officer y responsable de Indra Land Vehicles. Francisco Rosaleny aterrizó desde EM&E como director de Inteligencia Competitiva. Modesto Martínez y Beatriz Gómez, también procedentes de GDELS, refuerzan el área de vehículos terrestres.
Un nuevo contrato con Kongsberg y el foco en Defensa
Paralelo a la reorganización interna, Indra ha anunciado un nuevo contrato con la firma noruega Kongsberg para el suministro de sistemas de guerra electrónica y radar destinados a seis submarinos del programa 212CD que Alemania y Noruega incorporarán a sus flotas. El acuerdo sigue la línea del contrato firmado en junio de 2022, cuyo importe rondó los 70 millones de euros, aunque los términos no son idénticos.
Este movimiento refuerza el posicionamiento de Indra como aspirante al título de campeón nacional de Defensa, un objetivo que De los Mozos lleva tiempo persiguiendo y que el plan estratégico Leading the Future —lanzado en 2024 y pendiente de actualización antes del verano— tiene como eje central. La compañía, con más de 62.000 empleados, está superando los objetivos marcados por ese plan, según la dirección.
Los fondos bajistas se ceban con la volatilidad
Mientras la dirección trata de transmitir estabilidad, los mercados cuentan otra historia. Según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Indra se ha convertido en la empresa del Ibex con mayor exposición a fondos con posiciones cortas, los llamados short sellers. El porcentaje acumulado asciende al 4,35% del capital, lo que equivale a unos 395 millones de euros a precios actuales. Supera con claridad los 310 millones en Repsol o los 275 millones en Enagás.
El fondo que más peso tiene es AQR, con sede en Greenwich (Connecticut) y fundado por exdirectivos de Goldman Sachs, que acumula un 3,1% de Indra. Le siguen WorldQuant (0,61%) y el fondo de pensiones canadiense CPPIB (0,6%), que aunque opera habitualmente a largo plazo en España, también entra en operaciones especulativas para maximizar rentabilidades.
Lo significativo es el timing: Indra estuvo dos años sin registrar ni una sola transacción en posiciones cortas. En 2025, con la batalla por la presidencia como telón de fondo, se reactivaron con fuerza —16 operaciones desde marzo—, solo por detrás de Enagás (23). Los fondos bajistas, como siempre, no crean la volatilidad, pero saben aprovecharla.
El reto inmediato para De los Mozos y Simón es convertir el discurso de continuidad y estabilidad en resultados concretos que alejen a estos inversores y devuelvan a Indra a la senda de la calma bursátil. La actualización del plan estratégico, prevista para antes del verano, será la primera gran prueba.