La economía española inició 2026 con un avance trimestral del PIB del 0,6%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, este crecimiento es dos décimas inferior al último trimestre de 2025, reflejando ya las consecuencias de la crisis energética provocada por la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave para el transporte de crudo a nivel mundial.
De acuerdo con las estimaciones de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), solo tres comunidades autónomas mostraron un crecimiento superior al promedio nacional en el primer trimestre: Madrid, Baleares y Murcia. Madrid lideró el avance con un 0,8%, seguida de Baleares y Murcia, ambas con un crecimiento del 0,7% trimestral.
Madrid mantiene su impulso de 2025, cuando su PIB creció un 3%. La capital destaca por su capacidad para atraer inversión nacional e internacional, la fortaleza del mercado laboral y el dinamismo de sus exportaciones de servicios de alto valor añadido, sin olvidar su creciente atractivo turístico. Baleares se beneficia del auge del turismo, especialmente internacional, ya que España es vista como un refugio seguro ante la inestabilidad en Oriente Próximo. Murcia combina la mejora en el turismo nacional con un posible impacto positivo del aumento del gasto en Defensa, un factor que también favorecerá a otras regiones como Madrid y Andalucía.
En cuanto al resto de comunidades, Cataluña, la segunda economía regional más grande, junto con Andalucía, Canarias, Galicia, País Vasco, Navarra, Castilla-La Mancha, La Rioja y Asturias, crecieron un 0,6%, en línea con la media nacional. Cinco regiones registraron un crecimiento inferior: Comunidad Valenciana, Aragón, Cantabria y Extremadura, con un 0,5%, y Castilla y León, que cerró el trimestre con un 0,4%, situándose como la que menor crecimiento presentó.
Si nos fijamos en la tasa interanual, el panorama ofrece matices diferentes. La Comunidad Valenciana encabeza el ranking con un avance del PIB del 3,2%, impulsada en gran parte por el efecto arrastre del último trimestre de 2025 y las ayudas para la reconstrucción tras la DANA, que están estimulando la inversión y la construcción. Madrid le sigue con un 3,1%, manteniendo su ritmo sólido, y Andalucía creció un 2,8%.
En la media nacional del 2,7% se situaron Cataluña, Baleares, Canarias y Castilla y León. Castilla-La Mancha mejoró un 2,6%, solo una décima por debajo de la media. En el extremo opuesto están Asturias, con un 1,9%, País Vasco con 2,1%, y Aragón y Navarra, ambos con un 2,2%.
Según el último Observatorio Regional de BBVA Research, aunque las regiones del norte muestran un crecimiento más débil en 2026, se espera que recuperen dinamismo en 2027 gracias a la reactivación del sector industrial y la demanda europea, siempre que la situación geopolítica en Oriente Próximo se estabilice y los precios del petróleo regresen a niveles normales.
El contexto general apunta a un año desafiante. El Banco de España ha advertido que la actividad económica nacional sufrirá una desaceleración notable en los próximos trimestres. El desglose del PIB muestra un ralentizamiento generalizado: el consumo familiar, aunque aún es el principal motor del crecimiento, ha moderado su ritmo; las exportaciones han caído; y la inversión ha sufrido un frenazo significativo, creciendo apenas un 0,1% en el primer trimestre, muy por debajo del 1,6% del trimestre precedente.
En definitiva, mientras algunas autonomías avanzan con vigor, la economía española encara un 2026 con incertidumbres derivadas de factores internacionales complejos. Madrid, Baleares y Murcia lideran el crecimiento, pero el panorama regional es heterogéneo y condicionado por la evolución de las crisis globales y las políticas internas de estímulo.