El mercado de la moda de segunda mano continúa experimentando cambios significativos. Vinted, la plataforma europea de compra y venta directa entre particulares, ha duplicado su valor desde 2021, alcanzando una valoración de 8.000 millones de euros en una reciente operación privada de venta secundaria de acciones.
Este crecimiento ocurre en un entorno complejo. Aunque sus ventas aumentaron un 38% el año pasado, su beneficio neto cayó un 20%, situándose en 62 millones de euros. Esta caída se debe fundamentalmente a las inversiones realizadas para ampliar su servicio y su presencia internacional, un movimiento habitual en startups que buscan consolidar su crecimiento a largo plazo.
Vinted opera bajo un modelo de comercio peer-to-peer, donde compradores y vendedores intercambian directamente sus productos sin intermediarios. Esta estrategia favorece una expansión más rápida porque elimina costos logísticos como la recogida o la valoración de las prendas. Sin embargo, también implica gastos significativos en marketing y en generar confianza entre usuarios. Diferente es el caso de su competidor estadounidense ThredUp, que gestiona directamente las transacciones y la logística, lo que supone menores esfuerzos comerciales pero un crecimiento más controlado.
El sector de la segunda mano está muy fragmentado y sometido a una presión creciente por parte de grandes actores. Por ejemplo, Ebay ha reforzado su posición adquiriendo plataformas como Depop y Tise. La compañía surcoreana Naver se ha hecho con Poshmark, Wallapop y participa en Vestiaire Collective, demostrando que los gigantes tecnológicos y del comercio están apostando fuerte por este mercado.
Según expertos, la clave para que Vinted justifique su valoración estará en la capacidad para mantener un crecimiento sólido de ventas y estabilizar su rentabilidad. Actualmente, su valoración equivale a casi 100 veces sus beneficios futuros proyectados, una cifra muy alta si se compara con valores más consolidados como Ebay, que se sitúa en una múltiplo 17 veces.
La popularidad del comercio de segunda mano no solo responde a tendencias ecológicas, aunque estos argumentos puedan incentivar a ciertos consumidores. Estudios como el realizado por Barclays indican que el precio es el factor más decisivo para los compradores. La presión inflacionaria y el aumento del coste de la vida han elevado el interés por adquirir productos usados como una forma práctica de ahorrar dinero.
De hecho, datos del Bank of America Institute reflejan un aumento de las transacciones en plataformas de segunda mano en Estados Unidos, pero con un gasto total que no crece al mismo ritmo, lo que apunta a un ajuste en el presupuesto de los consumidores más que a una mayor inversión.
Este contexto lleva a pensar que el modelo de recomercio, que permite además para muchos usuarios rentabilizar sus pertenencias usadas, seguirá calando en un presente marcado por la prudencia financiera. Vinted se posiciona así para aprovechar estas dinámicas, consolidando su lugar en el mercado mientras busca superar los retos asociados a su rápido crecimiento y competencia feroz.
Para profundizar en los movimientos de las grandes plataformas en el sector, puede consultarse el análisis publicado por Financial Times, así como las últimas valoraciones de mercado en Expansión.