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Irán amenaza con represalias si EE UU reanuda los ataques

El estrecho de Ormuz lleva dos meses cerrado, cortando el 20% del suministro mundial de petróleo y gas y disparando los precios de la energía.

Por Carlos García·viernes, 1 de mayo de 2026Actualizado hace 4 min·4 min lectura·2 vistas
Ilustración: Irán amenaza con represalias si EE UU reanuda los ataques · El Diario Joven

El estrecho de Ormuz lleva dos meses cerrado. Desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, el paso marítimo más estratégico del planeta permanece bloqueado, interrumpiendo aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural. Las consecuencias se notan ya en los mercados de energía de todo el mundo: los precios se han disparado y la amenaza de una recesión económica global empieza a ganar peso entre los analistas.

El gobierno iraní elevó la presión el jueves al advertir que respondería con «ataques prolongados y contundentes» contra posiciones estadounidenses si Washington decidía reanudar las ofensivas militares. Al mismo tiempo, Teherán reafirmó su control sobre el estrecho de Ormuz, lo que complica los planes de la Casa Blanca para articular una coalición internacional que permita reabrir esa vía marítima. Aunque existe un alto el fuego en vigor desde el 8 de abril, Irán mantiene el bloqueo del estrecho como respuesta directa al bloqueo naval que Estados Unidos impuso sobre las exportaciones de petróleo iraní, principal fuente de ingresos de la República Islámica.

El petróleo se dispara ante la amenaza de nuevos ataques

La tensión tuvo un reflejo inmediato en los mercados energéticos. Según informó la agencia Reuters, el presidente Donald Trump tenía previsto recibir el jueves un briefing sobre opciones militares adicionales contra Irán con el objetivo de forzar al país a volver a la mesa de negociación. La noticia, avanzada inicialmente por el portal de noticias Axios a última hora del miércoles, provocó que el crudo Brent de referencia llegara a superar los 126 dólares por barril en los mercados internacionales, un nivel que no se veía desde hace años. Posteriormente, el precio retrocedió hasta situarse en torno a los 114 dólares, aunque sigue muy por encima de los niveles previos al conflicto.

Este tipo de movimientos bruscos en los mercados del crudo tienen efectos directos sobre la economía real: encarecen el transporte, la industria y la calefacción, y alimentan la inflación en economías que aún no han terminado de estabilizarse tras los episodios inflacionarios de los últimos años. La Agencia Internacional de la Energía ya ha advertido en informes recientes sobre la fragilidad del mercado energético ante disrupciones en el Golfo Pérsico.

Las negociaciones, en punto muerto

A pesar de que existen conversaciones diplomáticas en marcha, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, fue explícito sobre las expectativas de Teherán. Según recogió la agencia oficial iraní IRNA, Baghaei declaró que no era realista esperar resultados rápidos de los contactos con Washington, independientemente de quién actúe como mediador. «Esperar alcanzar un resultado en poco tiempo no es, en mi opinión, muy realista», afirmó el portavoz, dejando claro que Irán no tiene prisa por cerrar un acuerdo bajo presión.

El diagnóstico coincide con el propio Donald Trump, que reconoció públicamente que las conversaciones con Irán continúan pero admitió que no está «contento» con el ritmo de los avances, al tiempo que dejó abierta la posibilidad de medidas más drásticas. El mandatario estadounidense ha oscilado entre la vía diplomática y la amenaza militar desde el inicio del conflicto, sin que ninguno de los dos enfoques haya producido resultados concretos hasta ahora.

Actividad de defensa aérea en Teherán

En paralelo a la escalada retórica, el jueves por la noche se registró actividad de defensa aérea en distintas zonas de la capital iraní. La agencia de noticias semioficial Mehr informó de que se escucharon sonidos asociados a sistemas antiaéreos en Teherán, mientras que la agencia Tasnim precisó que las defensas atacaron pequeños drones y vehículos aéreos de vigilancia no tripulados. Las autoridades iraníes no detallaron el origen de los aparatos abatidos ni confirmaron bajas.

El episodio ilustra la volatilidad de la situación sobre el terreno: aunque el alto el fuego sigue formalmente en pie desde el 8 de abril, la actividad militar de baja intensidad no se ha detenido por completo. Ninguna de las partes ha confirmado una ruptura oficial del cese de hostilidades, pero los incidentes se suceden con una regularidad que complica cualquier avance diplomático.

El conflicto ha entrado en una fase de desgaste en la que ni la presión militar ni las conversaciones diplomáticas parecen capaces de desbloquear la situación a corto plazo. El coste económico del bloqueo del estrecho de Ormuz sigue creciendo cada semana que pasa, y la comunidad internacional observa con preocupación creciente cómo una de las arterias más importantes del comercio global permanece cerrada sin una solución a la vista.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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