Irán ha anunciado que implementará un nuevo sistema jurídico y de seguridad en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores energéticos más importantes del mundo, y ha advertido que los países que sigan las sanciones impuestas por Estados Unidos contra la República Islámica enfrentarán dificultades para transitar por esta vía marítima.
El general de brigada Mohammad Akraminia, portavoz del Ejército iraní, comunicó que ahora Irán ejerce un control fundamental y estratégico sobre el paso del estrecho, que concentra cerca del 20% del petróleo mundial, lo que podría afectar económicamente y en términos de seguridad a quienes desafíen su autoridad. Según Akraminia, esta medida es una forma de contrarrestar las sanciones primarias y secundarias impuestas por Washington.
Hasta la fecha, Irán había permitido el paso libre por Ormuz tanto a aliados como a adversarios. Sin embargo, desde el inicio del conflicto con Israel y Estados Unidos el 28 de febrero, Teherán ha restringido el tránsito de buques y petroleros, lo que ha impulsado el precio del crudo por encima de los 100 dólares el barril.
El aumento de la tensión ha generado una escalada de acciones militares en la región. El viernes, dos buques iraníes fueron bombardeados en el golfo de Omán, lo que desató una respuesta de Washington con ataques contra instalaciones militares iraníes en la costa con el objetivo de presionar a Irán para que acepte un acuerdo de paz. Pese a un alto el fuego vigente desde el 8 de abril, el intercambio de fuego continuó entre ambos países.
Teherán ha advertido que cualquier ataque contra sus buques petroleros o comerciales provocará una respuesta contundente contra instalaciones y embarcaciones estadounidenses en Oriente Medio. La Armada de la Guardia Revolucionaria iraní emitió una alerta en redes sociales señalando que están dispuestos a actuar en defensa de sus intereses, mientras que los líderes militares iraníes afirman que tienen misiles y drones listos para atacar a sus enemigos y que esperan sólo la orden.
En paralelo, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, puso en duda la seriedad de Estados Unidos en las negociaciones tras la agresión estadounidense que dejó fuera de servicio dos petroleros con bandera iraní. Esta acción de Washington, que alega que esas embarcaciones desafiaban el bloqueo naval impuesto a Irán desde el 13 de abril, ha generado desconfianza sobre el compromiso estadounidense con la diplomacia.
Por su parte, la Casa Blanca mantiene la expectativa de una respuesta iraní a su última propuesta de acuerdo de paz, a pesar de la escalada en el golfo Pérsico y las violaciones del alto el fuego reportadas.
El estrecho de Ormuz es un punto clave para el comercio mundial de energía, y cualquier restricción en su tránsito puede tener repercusiones globales en los mercados energéticos y en la seguridad internacional.
Dada la actual tensión, las decisiones que tome Irán sobre el control del estrecho serán decisivas para el futuro inmediato de la región y podrían influir en la estabilidad geopolítica y económica mundial.
Para más información sobre el contexto y evolución, puede consultarse el seguimiento de EFE y los análisis de IRNA.