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El Ibex frena mientras Nikkei y Wall Street marcan récords

La bolsa española no logra seguir el ritmo alcista global pese a la calma en Oriente Próximo y al buen dato del PIB chino.

Por Carlos García·jueves, 16 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El Ibex frena mientras Nikkei y Wall Street marcan récords · El Diario Joven

Los mercados financieros globales viven jornadas de euforia contenida. El Nikkei japonés ha marcado esta semana nuevos máximos históricos, rozando los 60.000 puntos con una subida superior al 2%, replicando así los récords con los que cerró Wall Street, donde el S&P 500 superó por primera vez los 7.000 puntos. Sin embargo, el Ibex 35 no ha podido sumarse a la fiesta y sigue sin completar el asalto a sus propios máximos históricos, limitando su avance en el entorno de los 18.200 puntos.

Detrás del optimismo global hay dos grandes catalizadores. Por un lado, las esperanzas de una desescalada en Oriente Próximo han ganado fuerza tras el anuncio de conversaciones entre Israel y Líbano, que alivian las tensiones acumuladas después de varios días de ataques que amenazaban con dinamitar la tregua alcanzada entre Estados Unidos e Irán. Por otro lado, el PIB de China correspondiente al primer trimestre del año ha sorprendido al alza con un crecimiento del 5%, por encima del 4,5% registrado el trimestre anterior y del 4,8% que esperaban los analistas, a pesar del impacto de la guerra en Irán sobre la economía global.

Este doble impulso ha tenido un efecto directo sobre el precio del petróleo. El barril de Brent se ha estabilizado en la zona de los 95-96 dólares, consolidándose por debajo del umbral psicológico de los 100 dólares. La menor presión energética reduce el riesgo de que la inflación repunte con fuerza, lo que da más margen de maniobra a los bancos centrales y tranquiliza a los inversores que llevan semanas vigilando de cerca cualquier movimiento en los mercados de materias primas.

Por qué el Ibex se queda atrás

A pesar del entorno favorable, la bolsa española no logra replicar las alzas de sus pares internacionales. El selectivo español carece por el momento de un catalizador suficientemente potente para acelerar su ascenso. En la sesión analizada, algunos de los valores más destacados han sido Solaria y ACS, que se benefician del auge de los centros de datos impulsado por los récords del Nasdaq tecnológico. IAG y ArcelorMittal también han rebotado al calor de la moderación en los precios energéticos, dado que ambas compañías son especialmente sensibles al coste de la energía.

Sin embargo, las utilities han actuado como freno. Endesa, Enagás e Iberdrola han registrado retrocesos, penalizadas precisamente por la dinámica de los precios energéticos, que en su caso juegan en sentido contrario: una menor presión en el precio del petróleo y el gas puede traducirse en menores ingresos para estas compañías. Este tira y afloja interno dentro del Ibex explica, en parte, por qué el índice no logra despegar con la misma contundencia que otros mercados.

Europa también se queda corta

El Ibex no es el único que falla en la carrera hacia los récords. La renta variable europea en su conjunto ha mostrado un optimismo contenido. El Dax alemán ha luchado por mantenerse sobre los 24.000 puntos y el paneuropeo Stoxx 600 ha dudado cerca de los 620 puntos. La temporada de resultados empresariales ha añadido ruido al mercado: compañías como easyJet, Kering o Barry Callebaut han decepcionado a los inversores, mientras que las tecnológicas europeas vinculadas al sector de semiconductores, como ASML, han destacado al alza siguiendo la estela del Nasdaq.

El sector del lujo sigue en el punto de mira. Un día después del castigo bursátil a Hermès, ha sido Kering quien ha defraudado en su jornada del inversor, lo que sugiere que la demanda global de artículos de alta gama podría estar enfriándose, especialmente en mercados clave como China y Estados Unidos.

Divisas, deuda y materias primas

Más allá de la renta variable, la jornada ha traído movimientos significativos en otros activos. El dólar ha borrado buena parte de las ganancias acumuladas desde el inicio del conflicto en Irán, lo que ha permitido al euro escalar hasta el umbral de los 1,18 dólares y a la libra esterlina mantenerse en torno a los 1,35 dólares. Este debilitamiento del dólar despeja el camino para el oro, que ha escalado por encima de los 4.800 dólares la onza, mientras que la plata ha alcanzado los 80 dólares.

En el mercado de deuda, la rentabilidad del bund alemán se ha aproximado a la barrera del 3%, mientras que el bono estadounidense a diez años ha bajado del 4,30%. Ambos movimientos reflejan que, a medida que se enfrían los miedos geopolíticos, los inversores reducen su huida hacia la seguridad y vuelven a asumir algo más de riesgo.

El bitcoin, por su parte, sigue moviéndose cerca de los 75.000 dólares sin lograr una ruptura clara al alza. La criptomoneda lleva varias jornadas consolidando en zona de máximos desde el inicio de la guerra en Irán, pero la resistencia en ese nivel muestra que los inversores aún no han dado el paso definitivo hacia activos más especulativos. La clave para las próximas sesiones estará en si la desescalada geopolítica se consolida y en cómo evoluciona la temporada de resultados empresariales, que será el verdadero test para calibrar la salud real de la economía global.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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