Telefónica ha logrado reducir su deuda financiera neta en 1.500 millones de euros durante el primer trimestre de 2026, situándola en 25.342 millones, un nivel que no alcanzaba desde el tercer trimestre de 2021. Esta disminución obedece principalmente a la continuación de su estrategia de desinversiones en Hispanoamérica, con la venta de filiales en países como Chile y Colombia, y se suma a movimientos previos como la venta de las torres de Telxius y la alianza con Liberty en Reino Unido.
A pesar de registrar un flujo de caja libre negativo de 571 millones y destinar 136 millones a remuneración del accionista, la compañía ha conseguido esta reducción destacable, informaron fuentes oficiales. Si se consideran los arrendamientos, la deuda financiera neta se situaba en 33.355 millones de euros a cierre de marzo.
Estos niveles recuerdan al tercer trimestre de 2021, cuando Telefónica redujo su deuda en 11.600 millones tras vender las torres de telecomunicaciones a American Tower por 7.700 millones en efectivo y al fusionar sus operaciones británicas con Liberty para formar Virgin Media O2, sociedad participada al 50%. Desde entonces, la empresa ha trabajado en la ejecución del plan estratégico vigente desde 2019, cuyo objetivo principal es reducir el endeudamiento y recuperar el valor de sus acciones en bolsa.
En este marco, Telefónica creó una unidad específica para gestionar sus activos en Hispanoamérica, con la intención de maximizar su valor y facilitar su venta. La reducción de la deuda obtenida en el primer trimestre también ha servido para mejorar el ratio de apalancamiento, que ha bajado de 2,78 a 2,72 veces deuda neta sobre el EBITDA, acercándose al objetivo fijado para 2028 de 2,5 veces.
Además, el coste efectivo de la deuda ha continuado su descenso y se sitúa en un 2,81% en los últimos doce meses hasta marzo de 2026, frente al 3,30% del año previo. Paralelamente, la vida media de la deuda se ha extendido hasta los 11,4 años, mientras que la liquidez disponible asciende a 17.739 millones, que incluyen más de 10.000 millones en líneas de crédito comprometidas y otros 9.200 millones con vencimientos a largo plazo.
La estrategia de desinversión iniciada por Telefónica en Hispanoamérica desde 2019 se ha acelerado en los últimos tiempos y se encuentra prácticamente culminada. El proceso ha supuesto la venta de filiales en Argentina, Perú, Ecuador, Uruguay, Chile, Colombia, México y próximamente Venezuela, generando ingresos estimados en torno a 6.000 millones de dólares (más de 5.100 millones de euros).
Con estas operaciones, Telefónica busca consolidar su presencia en sus cuatro mercados clave: España, Alemania, Reino Unido y Brasil, dejando atrás una etapa en la que Latinoamérica representaba cerca de una quinta parte de sus ingresos. La salida de México fue la última transacción cerrada bajo la presidencia de Marc Murtra, quien lleva algo más de un año al frente con el objetivo de reorientar la compañía hacia un mayor foco europeo.
Este proceso de concentración geográfica y financiera refleja las prioridades estratégicas de Telefónica, que además mejora sus indicadores financieros contribuyendo a fortalecer su posición de cara al futuro en un entorno global competitivo y en constante transformación.
Más información sobre los movimientos de Telefónica y su impacto financiero se puede consultar en sus informes oficiales y análisis económicos disponibles en su página web y medios especializados como Expansión o Cinco Días.