El Gobierno español tiende esta semana la alfombra roja a las grandes ligas del capital internacional. Este lunes celebra en Madrid la segunda edición del Invest in Spain Summit, un foro diseñado para convertir el interés en compromisos de inversión concretos. La cifra que se maneja como objetivo supera los 4.500 millones de euros, una cantidad que, de materializarse, dejaría atrás los 4.400 millones logrados en la primera edición celebrada el pasado 28 de abril, aquella que quedó eclipsada por el histórico apagón que dejó sin luz a toda la península ibérica durante horas.
El evento, impulsado por la vicepresidencia primera y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, arrancará a media mañana en el Teatro Real con la intervención del presidente Pedro Sánchez. La jornada concluirá en la Galería de las Colecciones Reales con la clausura a cargo del Rey Felipe VI, prevista para las siete de la tarde. En ese intervalo de apenas nueve horas se concentrarán 170 reuniones bilaterales entre representantes empresariales y responsables de nueve ministerios, además de varios consejeros autonómicos de Economía que también han sido convocados.
El plantel de compañías es amplio y diverso. Participan unas 75 multinacionales procedentes de más de 25 países, aunque todas tienen en común que ya cuentan con algún tipo de presencia o proyecto en marcha en España. El sector tecnológico lidera la presencia con 18 empresas del ámbito de las TIC, seguido por 10 firmas energéticas centradas en renovables, nueve de movilidad sostenible y otras tantas de ciencias de la vida, incluyendo salud y biotecnología. Completan el cuadro compañías de bienes de equipo, industria química, agroalimentación, aeroespacial, audiovisual, logística y una entidad del sector financiero.
Estados Unidos, el invitado de honor
En el contexto geopolítico actual, el protagonismo de la delegación estadounidense resulta significativo. Las 19 empresas procedentes de Estados Unidos forman el grupo nacional más numeroso, representando aproximadamente una cuarta parte del total de asistentes. Esto ocurre en un momento en que las relaciones entre el Gobierno de Sánchez y la Administración Trump atraviesan una etapa de notable tensión, marcada por fricciones en materia comercial e incluso por declaraciones sobre el papel de España en la OTAN.
Desde el Ministerio de Economía argumentan que la cifra habla por sí sola: hay cerca de 4.000 empresas estadounidenses operando en España, que el año pasado invirtieron 10.000 millones de euros en el país y acumulan un stock de inversión que roza los 125.000 millones. España es también el principal destino exterior para muchas compañías españolas en su expansión internacional. En ese contexto, el foro aspira a demostrar que el vínculo económico entre ambos países es lo suficientemente sólido como para sobrevivir a las turbulencias diplomáticas.
Tras el bloque norteamericano se sitúan ocho empresas chinas, siete japonesas, cinco francesas y cuatro británicas, junto a representantes de Alemania, Argentina, Dinamarca, Emiratos Árabes Unidos, México, Noruega, Países Bajos, Suiza y Singapur, entre otros.
Un formato que apuesta por la discreción
El Gobierno ha optado deliberadamente por no revelar los nombres de las compañías participantes, argumentando que la confidencialidad es parte del atractivo del formato. La lógica es comprensible: los grandes grupos empresariales no siempre quieren que sus negociaciones o intenciones de inversión sean públicas antes de cerrarse. Ese pacto de discreción busca generar un entorno donde las conversaciones sean más francas y operativas.
Durante la jornada están programadas mesas de trabajo con representantes de los ministerios de Transición Ecológica, Industria y Turismo, Transformación Digital, Defensa, Sanidad, Transporte, Hacienda y Vivienda, además del propio Ministerio de Economía. También está previsto un almuerzo de trabajo con el ministro Carlos Cuerpo, que dirige la cartera impulsora del evento.
El contexto: España como destino de capital
España lleva varios años trabajando para mejorar su imagen como destino inversor frente a otros competidores europeos. La apuesta por las energías renovables, el crecimiento del sector tecnológico y la estabilidad macroeconómica relativa son algunos de los argumentos que el Ejecutivo ha venido utilizando para atraer capital extranjero. Según datos de organismos como ICEX España Exportación e Inversiones, la inversión extranjera directa en el país ha mantenido una tendencia positiva en los últimos ejercicios.
El reto ahora es consolidar ese impulso en un entorno internacional complicado, con aranceles en alza, incertidumbre geopolítica y una competencia feroz entre países europeos por captar los mismos flujos de capital. La primera edición del Invest in Spain Summit, más allá del apagón que la sobrevoló, cerró con 4.400 millones en compromisos y 4.500 empleos prometidos. Si el lunes se supera esa cifra, el Gobierno tendrá un argumento concreto para respaldar su estrategia de atracción de inversión. Si no, el foro habrá servido igualmente para tender puentes con actores clave de la economía global, algo que en tiempos de incertidumbre también tiene su valor.