El impuesto sobre la renta superó por primera vez en 2025 la barrera del 15% de tipo efectivo medio, según el informe anual de recaudación publicado por la Agencia Tributaria. El dato concreto se sitúa en el 15,12% sobre las rentas brutas de los hogares, un nivel que no se había alcanzado hasta ahora y que refleja cómo la combinación de mayores salarios, pensiones más altas y un fuerte dinamismo en las ganancias patrimoniales ha elevado la factura fiscal de los contribuyentes españoles.
Los ingresos totales por IRPF sumaron 142.466 millones de euros en 2025, un 10,1% más que el año anterior. Esa tasa de crecimiento supera en más de dos puntos porcentuales al 7,6% registrado en 2024, lo que resulta llamativo si se tiene en cuenta que tanto las rentas como el tipo medio crecieron a un ritmo más moderado que el ejercicio previo. La explicación tiene dos patas: en 2025 se liquidó la declaración anual de 2024, que registró un incremento notable del 26%, y además los impactos normativos y de gestión que lastraron la recaudación en 2024 fueron casi tres veces mayores que los de 2025.
Por qué sube el tipo efectivo
El tipo efectivo no es el tipo marginal que aparece en los tramos del IRPF, sino el porcentaje real que cada contribuyente acaba pagando sobre el total de sus ingresos. Que haya subido hasta el 15,12% significa que, en promedio, los hogares españoles destinan una parte creciente de lo que ganan a financiar el gasto público a través de este impuesto. El aumento del 3,5% en el tipo efectivo de 2025 es algo menor que el 4,1% de 2024, lo que indica que el ritmo de subida se modera, aunque el nivel sigue siendo máximo histórico.
Las rentas brutas de los hogares alcanzaron los 970.728 millones de euros, un 7,2% más que en 2024. Es el cuarto año consecutivo con un crecimiento medio cercano al 8%, una tendencia que refleja tanto la fortaleza del mercado laboral como la revalorización de las pensiones. Las rentas del trabajo, que son la principal fuente de ingresos para la mayoría de los contribuyentes, crecieron un 6,2%, hasta los 798.860 millones de euros.
Ganancias patrimoniales al alza, capital mobiliario frena
La foto no es uniforme para todas las fuentes de renta. Las ganancias patrimoniales protagonizaron el mayor salto, con un crecimiento del 32,6% hasta los 41.660 millones de euros, impulsadas en buena medida por la venta de activos financieros e inmuebles en un contexto de mercados favorables. Las rentas del capital crecieron un 14,2% en conjunto, hasta los 108.118 millones, aunque con comportamientos muy distintos según el tipo de activo.
El dato más llamativo en este bloque es la brusca desaceleración del capital mobiliario: pasó de crecer un 46% en 2024 a apenas un 2% en 2025, situándose en 31.541 millones. Ese frenazo era previsible tras los fuertes incrementos vinculados a la subida de tipos de interés de años anteriores. Ahora que el Banco Central Europeo ha iniciado la senda de bajadas, los rendimientos de depósitos y productos de renta fija han perdido parte del atractivo fiscal que tuvieron en 2023 y 2024. Sin contar esa moderación del capital mobiliario, la desaceleración del conjunto de rentas de los hogares habría sido mínima, de apenas seis décimas.
Por su parte, las rentas procedentes de inmuebles arrendados crecieron un 7,9%, hasta los 34.917 millones, y las rentas de actividades empresariales y otras se incrementaron un 8,6%, con 63.750 millones.
El tipo sobre renta y gasto supera el 16%
Más allá del IRPF, el informe de la Agencia Tributaria también estima el tipo medio efectivo sobre el conjunto de la renta y el gasto de los hogares, una medida más amplia que incorpora también los impuestos indirectos como el IVA o los impuestos especiales. Ese indicador global creció un 2,9% en 2025, hasta situarse en el 16,2%, después de haber subido un 3,9% en 2024.
En este caso, parte de la subida viene de cambios normativos concretos: la recuperación en 2024 de los tipos reducidos del IVA para la electricidad, el gas y los alimentos básicos, que habían sido rebajados de forma temporal durante la crisis energética, y la subida de los impuestos especiales sobre el tabaco en 2025. A eso se suma el efecto del incremento salarial sobre el IRPF, que arrastra el tipo efectivo hacia arriba cuando las rentas medias suben y los contribuyentes escalan posiciones en los tramos del impuesto, un fenómeno conocido como progresividad en frío.
En definitiva, los datos del informe anual muestran que la recaudación fiscal en España sigue en máximos históricos, impulsada tanto por una economía que genera empleo y sube salarios como por una estructura impositiva que captura una parte creciente de esa riqueza. Para los contribuyentes, el mensaje es claro: ganar más implica pagar proporcionalmente más, y en 2025 ese efecto ha sido más intenso que nunca.