Estados Unidos ha anunciado el bloqueo de los accesos marítimos a Irán a partir de este lunes a las 16:00 horas (hora peninsular española). La medida, impulsada por la administración Trump, afectará a buques de cualquier nacionalidad que intenten entrar o salir de puertos y zonas costeras iraníes, y se ejecutará en el golfo de Omán, el tramo que precede al estrecho de Ormuz antes de desembocar en el mar Arábigo. La decisión llega tras el fracaso de las conversaciones entre Washington y Teherán celebradas en Pakistán el fin de semana, que concluyeron sin acuerdo.
El propio Donald Trump anunció la medida afirmando que sus fuerzas «iniciarán de inmediato el proceso de bloqueo de cualquier buque que intente entrar o salir» de la zona. Según el Manual del Comandante de la Armada de Estados Unidos, un bloqueo naval es una operación de guerra diseñada para impedir el paso de embarcaciones y aeronaves de todos los Estados —enemigos o neutrales— hacia puertos o zonas costeras bajo control del adversario. Su puesta en marcha tiene, por tanto, implicaciones legales y diplomáticas de primer orden a escala internacional.
Irán ha respondido calificando la medida de «piratería» y ha rechazado su legitimidad. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha expresado su apoyo explícito al bloqueo. Sin embargo, varios países europeos ya han tomado distancia de la iniciativa, en una señal de las tensiones que la medida genera entre aliados occidentales.
Parte del operativo incluye la intercepción de buques que hayan pagado un peaje a Irán para cruzar el estrecho, así como la destrucción de minas submarinas que el Gobierno iraní habría colocado en esa ruta. El estrecho de Ormuz es uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier interrupción en un factor de riesgo directo para los mercados de energía globales.
Otros bloqueos y cierres navales en el mundo
El anuncio de Washington ha reavivado el debate sobre los bloqueos navales activos en distintas partes del mundo. El más antiguo y conocido es el bloqueo israelí de la franja de Gaza, establecido en 2007 tras la toma del enclave por parte de Hamás. Organizaciones de derechos humanos lo han denunciado como castigo colectivo, prohibido por el artículo 33 de los Convenios de Ginebra. Este bloqueo es el mismo que en mayo de 2010 derivó en la muerte de diez activistas cuando soldados israelíes abordaron el barco turco Mavi Marmara.
En el caso de Cuba y Venezuela, Estados Unidos aplica sanciones económicas que a veces se describen popularmente como «bloqueos», pero que técnicamente no lo son: no hay navíos militares estadounidenses interceptando sistemáticamente el tráfico marítimo. En Venezuela, lo que sí existe son operaciones de interdicción contra petroleros sancionados y embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Según los datos disponibles, la administración Trump ha destruido más de 20 embarcaciones y ha causado la muerte de 105 personas en alta mar en este contexto hacia finales de 2025.
Finalmente, en el estrecho de Bab al Mandeb, al sur de Yemen, los hutíes controlan zonas desde las que lanzan drones y misiles contra buques comerciales. Aunque no constituye un bloqueo formal, ha reducido significativamente el tráfico por esa ruta y añade presión al ya complicado panorama de la navegación en la región.