Emprender en el medio rural es un reto que exige valentía y perseverancia. Así lo demuestra la familia Fernández-Armesto en Mesía, A Coruña, quienes desde 1968 sostienen y transforman una pequeña granja de pastoreo en un referente de producción láctea ecológica. Esta iniciativa nació en plena II Guerra Mundial, cuando Victoria Armesto y Felipe Fernández-Armesto –ambos periodistas– encontraron en el mundo rural un refugio y un proyecto para el futuro.
La historia de la empresa está marcada por la conexión con las raíces gallegas y la visión de tres generaciones. Felipe, conocido en el mundo académico y periodístico como Augusto Assia, nació en 1904 en La Mezquita (Ourense), un pueblo situado en la zona limítrofe entre Galicia, Zamora y Portugal. Su esposa Victoria asumió la restauración de la casa del siglo XIII que ahora da nombre y prestigio a la marca y se ha convertido en la sede de operaciones y espacio comercial.
Durante décadas, la familia enfrentó numerosas dificultades, desde la amenaza del lobo que ponía en riesgo al ganado, mitigada gracias a la protección de burros y mastines, hasta la oposición a grandes proyectos, como un macroparque eólico. Sin embargo, en 2002, la tercera generación tomó el mando cuando la granja contaba con unas 300 vacas y 150 hectáreas. En ese momento, decidieron apostar por la sostenibilidad y la producción ecológica para encarar un modelo rentable y respetuoso con el entorno.
La transformación supuso certificar la ganadería como ecológica en 2004 y apostar por productos elaborados, principalmente yogures, en lugar de vender solo leche cruda. Lanzada en 2007, la marca Casa Grande de Xanceda comenzó su camino en el mercado local, con un enfoque claro: no depender de las grandes empresas lácteas ni trasladarse a zonas industriales, sino mantener la actividad en el entorno rural con 57 trabajadores del área, el 60% mujeres.
El éxito comercial llegó gracias a la introducción de sus productos en comedores escolares, donde los niños se convirtieron en los primeros embajadores. Esto propició visitas educativas a la granja y un crecimiento consolidado en supermercados y tiendas especializadas, especialmente en Galicia. Actualmente, la empresa procesa 4,5 millones de litros de leche propios y de colaboradores, con una facturación superior a 15 millones de euros y afirmando la rentabilidad del negocio.
Casa Grande de Xanceda continúa innovando con nuevos productos como la kombucha ecológica, la primera producida en Galicia. Sin embargo, reconocen que no todos los lanzamientos han sido exitosos, lo que refleja la complejidad de mantener un proyecto sostenible y competitivo desde el seno rural.
El ejemplo de la familia Fernández-Armesto pone en valor la capacidad de generar actividad económica sostenible en áreas rurales, preservando tradiciones mientras se integran tendencias de consumo consciente y ecológico. Su experiencia muestra que con visión y esfuerzo es posible enfrentar retos ambientales y económicos, y ofrecer productos de calidad con identidad propia.
Para más información sobre sus productos y evolución, puedes consultar la web oficial de Casa Grande de Xanceda o el seguimiento en empresas de Galicia.