La Unión Europea ha impuesto una nueva normativa que prohíbe destruir excedentes de ropa y calzado sin vender desde el 19 de julio de 2026. Grandes grupos de moda, incluidos LVMH, Prada, Chanel e Inditex, tendrán que cambiar su estrategia en la gestión de inventarios y devoluciones, buscando alternativas más sostenibles para evitar la incineración o el envío a vertederos.
Esta medida responde a un esfuerzo europeo para combatir la sobreproducción y el elevado volumen de residuos textiles, que según la Agencia Europea de Medio Ambiente oscila entre el 4% y 9% de los productos textiles ofrecidos en el mercado europeo, lo que equivale a cientos de miles de toneladas anuales. Estos productos acababan en muchos casos destruidos antes de que sus dueños pudieran usarlos, generando un impacto ambiental significativo.
El sector de la moda de lujo se ve especialmente afectado. Tradicionalmente, estas marcas han recurrido a la destrucción de stock como un mecanismo para preservar la exclusividad y el valor de sus productos, limitando la circulación de artículos usados o con descuentos que podrían afectar negativamente a la percepción de la marca. Casos recientes, como la revelación de que Chanel destruía miles de productos en Hong Kong, han evidenciado esta práctica. Sin embargo, Chanel ha asegurado que actualmente dirige esos artículos a la empresa de reciclaje L'Atelier des Matières para reincorporar materiales a cadenas circulares.
Las nuevas reglas instan a las empresas a explorar vías como la donación, reparación, reutilización y reciclaje, aunque reconocen que estas alternativas plantean desafíos, sobre todo para el segmento de lujo. Abrir nuevos canales de descuento o colocar productos en mercados secundarios controlados conlleva riesgos, como diluir la exclusividad o propiciar el llamado mercado gris. Además, los costes asociados con la reparación o el almacenamiento pueden crecer, complicando la rentabilidad.
Los expertos del sector señalan que esta legislación obligará a un mayor énfasis en la planificación y gestión del inventario para evitar el sobrestock. Según Luca Solca, analista de Bernstein, se espera que las marcas optimicen la compra y producción para preservar la calidad y evitar descuentos que puedan perjudicar la marca. Esta capacidad de anticiparse a la demanda también podría impulsar el uso de tecnologías como la inteligencia artificial para gestionar el stock en tiempo real y coordinar la distribución entre tiendas y almacenes.
Desde el punto de vista económico, el sector del lujo ya enfrenta presiones. Informes de Bain y la asociación Altagamma indican que hasta el 40% de los productos de lujo se vendieron con descuento en 2025, reflejando un aumento de inventarios y una disminución de la demanda tradicional.
Además, existen inquietudes sobre posibles mecanismos para esquivar la prohibición, como la exportación de productos sin vender a fuera de la UE para su destrucción en otras regiones, lo que podría limitar el impacto ambiental perseguido con la nueva regulación.
En conjunto, esta reforma apunta a una transformación profunda en la industria de la moda, obligando a productores y distribuidores a reconsiderar sus modelos de negocio y a priorizar la sostenibilidad y eficiencia en la cadena de suministro. La oportunidad está también en la posibilidad de crear valor para marcas y consumidores mediante una gestión responsable de los recursos textiles, sumándose a la creciente presión social y regulatoria en favor de la economía circular.
Para más detalles sobre la legislación y sus implicaciones, puede consultarse la información oficial de la Agencia Europea de Medio Ambiente y los análisis sectoriales de Bain & Company.