La Comisión Europea ha anunciado una flexibilización temporal de las normas que regulan el sector aéreo para afrontar la posible escasez de queroseno derivada del conflicto en Oriente Próximo. Esta medida permite a las aerolíneas cancelar algunos vuelos sin perder sus permisos de aterrizaje y saltarse la obligación de repostar al menos el 90% de combustible dentro de la UE cuando las circunstancias lo aconsejen.
El Ejecutivo comunitario, liderado por Ursula von der Leyen, responde así a las presiones y las dificultades que ya enfrentan algunas compañías aéreas ante la subida de los precios y la amenaza de interrupciones en el suministro de combustible. La Comisión ha señalado que estas medidas tienen como objetivo evitar cancelaciones masivas de vuelos y el cierre de rutas que afectan a la conectividad europea.
De forma específica, las aerolíneas podrán cargar más combustible en el punto de origen si anticipan que no habrá suficiente queroseno en el destino, lo que rompe con la regla habitual que obliga a repostar una gran parte dentro de la UE. Además, podrán saltarse las restricciones habituales sobre el uso de permisos para aterrizajes y despegues, evitando perder su derecho a esos espacios en futuras temporadas si cancelan vuelos por problemas de combustible.
Esta flexibilidad también contempla que los Estados miembros utilicen las cláusulas de los contratos de rutas de servicio público para apoyar trayectos con bajos niveles de tráfico que, por ser esenciales para la cohesión territorial, no deben verse afectados por la crisis energética o la escasez de combustible. De este modo, se intenta proteger el acceso a servicios básicos en regiones menos conectadas.
La portavoz de la Comisión Europea, Anna-Kaisa Itkonen, subrayó que la decisión de cancelar vuelos recae en las aerolíneas, ya que son negocios que evalúan la rentabilidad de sus operaciones. No obstante, recordó que los derechos de los pasajeros continúan vigentes y que las cancelaciones provocadas por problemas operativos o comerciales, como la subida de precios, no se consideran fuerza mayor para eximir compensaciones, salvo que se pueda demostrar la falta real de combustible.
Por ahora, aunque aún no se ha registrado una escasez real de queroseno, varias compañías han suspendido vuelos por la falta de rentabilidad ante los costes elevados. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advirtió que la UE podría enfrentar problemas de abastecimiento en las próximas semanas si el conflicto se extiende, especialmente por el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa el 40% del comercio global de este combustible.
La Comisión Europea mantiene reuniones frecuentes con la industria para monitorear la situación y prepara el terreno para adoptar más medidas si fuera necesario. Anteriormente, el Ejecutivo rechazó incluir al sector aéreo en las ayudas estatales para mitigar la crisis energética, argumentando que las compañías usan estrategias de cobertura financiera que las protegen temporalmente de la volatilidad. Sin embargo, ha dejado abierta la puerta para reconsiderar esta postura en función de la evolución del mercado.
Este acercamiento más flexible refleja cómo la UE intenta equilibrar la seguridad del suministro energético con la continuidad del transporte aéreo, sector fundamental para la movilidad y la economía europea. Queda por ver si estas medidas serán suficientes para evitar mayores interrupciones en un contexto de incertidumbre geopolítica y energética.