La erupción del volcán Tajogaite en La Palma, iniciada en septiembre de 2021, marcó un antes y un después para la isla, afectando a miles de personas y transformando una superficie equivalente a 1.700 campos de fútbol. Después de cuatro años y medio, la situación comienza a estabilizarse gracias a un esfuerzo de reconstrucción sin precedentes.
El volcán cubrió con lava y ceniza más de 1.200 hectáreas, arrasando alrededor de 1.300 viviendas y obligando al abandono temporal de otras 1.250 debido al riesgo de acumulación de gases tóxicos. En total, afectó a unas 7.000 personas, muchas de las cuales quedaron sin hogar ni medios de subsistencia. Además, la destrucción de carreteras y servicios esenciales aisló a diversas localidades.
El Estado y el Gobierno de Canarias han destinado más de 1.600 millones de euros para la recuperación, superando las estimaciones iniciales que cifraban los daños en 1.200 millones. Este presupuesto se ha canalizado hacia la rehabilitación de viviendas, la reconstrucción de infraestructuras y la reactivación de la agricultura local, especialmente de los cultivos de plátanos que dan identidad económica y cultural a La Palma.
Un papel fundamental en la coordinación de esta respuesta ha sido el comisionado especial para la reconstrucción, Héctor Izquierdo, quien desde junio de 2022 lidera la cooperación entre ministerios y administraciones autonómicas y locales. Su experiencia y conocimiento del territorio han sido claves para agilizar procesos que suelen ser lentos y complejos, como la regularización de propiedades afectadas para facilitar el pago de indemnizaciones.
De las viviendas abandonadas por peligro de gases, más de 1.200 han sido saneadas y acondicionadas para eliminar riesgos de concentración de CO2, permitiendo así el regreso seguro de sus habitantes. La reconstrucción de carreteras fue otro reto mayúsculo; las coladas de lava, permaneciendo calientes durante mucho tiempo, impedían la aplicación directa de asfaltos convencionales. Para solucionarlo, se desarrolló una tecnología pionera consistente en una estructura bajo la vía que desvía el calor y estabiliza el pavimento, una innovación que ya ha llamado la atención internacional y se ha exportado a países como Estados Unidos e Islandia.
La agricultura experimenta también un proceso de recuperación notable. Aunque la lava ha dejado zonas irreversibles para construcciones, unas 160 hectáreas de terreno agrícola ya se han recuperado mediante la preparación del suelo con maquinaria pesada, la aportación de tierra vegetal y la plantación de plataneras. Los primeros frutos de estas nuevas plantaciones empezaron a producirse apenas diez meses después de la reforestación, mostrando la capacidad de recuperación del ecosistema y el cultivo.
Sin embargo, este sector afronta el desafío del envejecimiento de sus agricultores y el desánimo derivado de los esfuerzos tras la catástrofe, ya que casi un 20% de los productores piensa en abandonar la actividad. La renovación generacional y el apoyo continuado serán esenciales para garantizar la sostenibilidad de esta actividad económica tradicional en la isla.
Durante la emergencia, gran parte de los afectados tuvo que buscar alojamientos provisionales, desde casas de familiares y hoteles hasta alquileres temporales con precios elevados. Se instalaron también viviendas modulares temporales, conocidas como contenedores, que aunque criticadas por su estética, han sido indispensables para garantizar un refugio digno. Actualmente, tan solo quedan unas 70 unidades, con la previsión de eliminarlas a medida que los residentes recuperan viviendas definitivas gracias a las ayudas.
Más allá de la reconstrucción material, la isla mira hacia el futuro con ambición de transformación. El comisionado Izquierdo apuesta por aprovechar el potencial geotérmico generado por el volcán para impulsar energías renovables y promover un turismo de salud y lujo, que podría posicionar a La Palma como un destino sostenible y de alta calidad.
La recuperación de La Palma no solo refleja la resiliencia de su comunidad, sino también un ejemplo de coordinación institucional y capacidad tecnológica que permite enfrentar desastres naturales de gran magnitud. El proceso continúa y será clave mantener el apoyo público y privado para que la isla pueda, por fin, volver a brillar con todo su esplendor.
Más información sobre la evolución de la reconstrucción puede consultarse en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y en el Instituto Geográfico Nacional.