Almirall, el grupo farmacéutico con sede en España, ha reafirmado su compromiso estratégico con la innovación en el campo de la dermatología médica, con un ambicioso plan para impulsar su crecimiento a medio y largo plazo. Carlos Gallardo, consejero delegado y presidente de la compañía, explicó que la firma se orientará principalmente a desarrollar productos propios especializados en enfermedades de la piel, con el objetivo de consolidarse como líder mundial en este segmento.
Este esfuerzo se traduce en una fuerte apuesta por la investigación y desarrollo (I+D), con la voluntad de mantener una tasa de crecimiento anual de doble dígito entre 2023 y 2030. Para ello, Almirall se está apoyando en la expansión de su cartera dermatológica, especialmente en Europa, y en el impulso comercial de dos de sus biológicos más destacados: Ilumetri, diseñado para la psoriasis, y Ebglyss, orientado a tratar la dermatitis atópica.
El grupo indica que en 2025 podría contar con seis programas en fase 2 de prueba de concepto para enfermedades con necesidades médicas no cubiertas, con candidatos promisorios para tratar condiciones como la hidradenitis supurativa y la alopecia areata. Estas líneas representan una apuesta clara por la innovación disruptiva, que según Gallardo proporcionaría crecimientos significativos más allá de la próxima década, afianzando la posición de Almirall en el mercado global.
Esta estrategia va acompañada de una inversión aproximada de 1.000 millones de euros en I+D en los últimos diez años, con una dedicación que ronda el 12% de la facturación anual. Ga-llardo señaló que la compañía podría realizar compras modestas en mercados puntuales o cerrar acuerdos de licencia para ampliar su portafolio, pero sin recurrir a grandes fusiones o adquisiciones que puedan desviar su atención y recursos.
Paralelamente, Almirall contempla una revisión de su cartera no dermatológica, principalmente en productos de medicina general y OTC, que en 2025 representaron el 40% de los ingresos. La compañía analiza posibles ventas selectivas de activos si estas transacciones crean valor para los accionistas, siempre preservando que esta área continúe aportando estabilidad financiera para sostener las inversiones en I+D. En este sentido, en 2025 ya realizó desinversiones en productos antigripales como Algidol y Sekisan.
China ha emergido como un mercado estratégico clave dentro de este nuevo escenario. Almirall ha establecido una filial en el país asiático con la intención de buscar alianzas estratégicas que potencien su pipeline de innovación, especialmente en modalidades avanzadas. La colaboración con la empresa china Huaota, centrada en el desarrollo de un anticuerpo monoclonal con múltiples indicaciones, ejemplifica esta apuesta. Según Gallardo, China ha mejorado notablemente su capacidad innovadora y eficiencia en investigación farmacéutica.
Por otro lado, Estados Unidos ha perdido relevancia para Almirall, actualmente representando solo el 3% de los ingresos. Según Gallardo, el mercado americano no ofrece por ahora grandes oportunidades con el portafolio actual aunque considera que podría convertirse en un mercado estratégico en el futuro, dada su dimensión y peso a nivel global.
La salud financiera del grupo sigue sólida. En 2025, Almirall obtuvo beneficios por valor de 46 millones de euros, cuadruplicando las ganancias del año anterior, con unas ventas que superaron los 1.114 millones de euros. La junta aprobó un dividendo de 41 millones y el nombramiento de Ivana Magovcevic-Liebisch, presidenta de Draig Therapeutics, como consejera independiente, reforzando el consejo con expertise en innovación farmacéutica.
Innovación como eje central de crecimiento
La apuesta de Almirall por la dermatología responde a un mercado global en crecimiento constante, motivado por el aumento en la prevalencia de enfermedades dermatológicas y la demanda de tratamientos avanzados. La compañía ha orientado su I+D hacia áreas con alta necesidad médica no cubierta para diferenciarse de competidores y asegurar su posición de liderazgo, lo que supone una apuesta por el desarrollo interno de moléculas propias en lugar de depender de adquisiciones.
Esta estrategia, centrada en biológicos y nuevos mecanismos de acción, refleja una tendencia global en la industria farmacéutica hacia terapias innovadoras que ofrecen mejoras sustanciales en eficacia y seguridad para los pacientes.
Contexto competitivo y perspectiva futura
Frente a grandes farmacéuticas internacionales, Almirall se posiciona como un especialista en dermatología con capacidad para competir a nivel global gracias a su fuerte enfoque en innovación y a un modelo de negocio basado en el crecimiento orgánico y colaboraciones estratégicas. El énfasis en el mercado europeo y la exploración de oportunidades en China muestran su intención de diversificar riesgos y capitalizar mercados emergentes.
El posible saneamiento de su cartera de productos más tradicionales permitirá destinar mayores recursos a esta estrategia, aunque la estabilidad financiera también depende en parte de mantener activos consolidados que aporten ingresos recurrentes.
Almirall seguirá muy atenta a la evolución del entorno regulatorio y las dinámicas del mercado farmacéutico para ajustar su plan y garantizar un crecimiento sostenible hacia 2030.
Para profundizar, se puede consultar el análisis en Expansión y los reportes de la propia compañía disponibles en su web oficial.
En definitiva, Almirall está en un proceso de transformación para afianzarse como un actor global en dermatología, aprendiendo de los retos y oportunidades que plantea la evolución del sector farmacéutico a nivel internacional.