Los fondos cotizados (ETF) de gestión activa están ganando un impulso notable en Europa, con grandes gestoras líderes apostando por este formato que combina la liquidez y eficiencia de la inversión pasiva con la supervisión profesional propia de la gestión activa.
En la última década, los ETF han revolucionado la industria de fondos por su capacidad de replicar índices de manera barata y líquida, facilitando a pequeños y grandes inversores la diversificación instantánea. Sin embargo, tradicionalmente la mayoría de estos vehículos han sido gestionados de forma pasiva, replicando índices de renta variable o renta fija sin intervención activa en las composiciones del fondo. El recientemente acelerado interés por los ETF activos cambia ese paradigma al ofrecer a los gestores profesionales libertad para modificar la cartera buscando mejores resultados.
Según datos de la consultora Morningstar, los activos gestionados por ETF activos en Europa alcanzaron a finales de 2025 los 78.500 millones de euros, experimentando un aumento cercano al 50% respecto a 2024, cuando sumaban alrededor de 52.000 millones. Este crecimiento se sostiene en fuertes entradas de capital, con aproximadamente 23.000 millones de euros nuevos que han alimentado principalmente fondos de renta variable, seguidos por una significativa cuota en renta fija.
Grandes entidades internacionales como JPMorgan Asset Management, BlackRock, Goldman Sachs AM, M&G, Pimco, Fidelity y Eurizon han intensificado su presencia en este segmento, no solo ampliando sus productos activos sino también posicionándose en la batalla por conquistar nuevos inversores. JPMorgan AM lidera actualmente el mercado europeo, pero la competencia aumenta con incorporaciones recientes como Alliance Bernstein, que tras haber consolidado su oferta de ETF activos en Estados Unidos, ha comenzado a desplegar fondos activos de bonos en Europa con planes de expansión.
¿Por qué crecen los ETF activos en Europa?
Varias razones explican la creciente popularidad de los ETF activos. En primer lugar, los inversores siguen demandando la gestión experta como una vía para intentar batir a los índices de referencia, especialmente en contextos de mercado volátiles y con incertidumbre macroeconómica elevada. A la vez, buscan vehículos que mantengan las ventajas inherentes de los ETF tradicionales: transparencia, costes reducidos y facilidad para su compra y venta en bolsa.
La gestión activa en ETF aprovecha un canal de distribución eficiente para captar inversores cautivos que en el pasado podrían haberse decantado por fondos tradicionales o ETF pasivos. Desde una perspectiva comercial, las gestoras detectan en los ETF activos una oportunidad para ampliar su alcance, llegar a un público más amplio y diversificar sus fuentes de ingresos frente a la presión que supone la reducción constante de las comisiones en fondos pasivos.
Conectando gestión activa y pasiva: ventajas y retos
El modelo híbrido busca lo mejor de ambos mundos. La gestión activa aporta flexibilidad, la posibilidad de ajustes tácticos frente a condiciones cambiantes del mercado, y potencial para superar la rentabilidad del índice. Mientras tanto, el formato ETF asegura liquidez diaria, costes inferiores a los fondos tradicionales y mayor transparencia sobre las posiciones en cartera.
Sin embargo, la fusión de estos dos paradigmas también presenta retos. La liquidez puede reducirse comparada con los ETF pasivos estándar, y la operativa más compleja de un fondo activo obliga a un seguimiento y análisis más detallado. Asimismo, la competencia es feroz, ya que no solo compiten firmas globales con capacidad de inversión multimillonaria, sino también gestoras más pequeñas que buscan diferenciarse con estrategias especializadas.
Perspectivas para el mercado europeo de ETF activos
El mercado de fondos cotizados activos en Europa muestra claras señales de crecimiento sostenido. Con un alza del 50% anual en activos y entradas netas millonarias, el interés inversor y la confianza en este producto se consolidan. El lanzamiento casi mensual de nuevos ETF activos por parte de gestoras tradicionales y recién llegadas anticipa un despliegue aún mayor en los próximos meses.
Además, el entorno regulatorio europeo, incluyendo iniciativas de transparencia y protección al inversor, favorece que este tipo de productos ganen espacio, aportando opciones diversificadas para todo tipo de perfiles inversores.
Este dinamismo ocurre en paralelo con la maduración del mercado estadounidense, donde los ETF activos llevan más años instalados y ganan terreno frente a los vehículos pasivos. La experiencia en Estados Unidos está siendo crucial para diseñar ofertas competitivas y adecuadas a las demandas y perfil del inversor europeo.
El auge de los ETF activos también se enmarca en un contexto de cambio en la industria de gestión de activos que busca adaptarse a un inversor más sofisticado, exigente y orientado a la digitalización, junto a la presión por costes y una mayor complejidad económica y geopolítica que exige flexibilidad en las carteras.
Ante este panorama, la batalla por el liderazgo en este segmento continuará concentrando recursos y estrategias de las grandes gestoras. El éxito dependerá de su capacidad para equilibrar innovación, rentabilidad, gestión de riesgos y un acceso eficiente para sus clientes.
En definitiva, los ETF de gestión activa ya no son una novedad puntual sino un fenómeno con impacto creciente en la oferta financiera, que tendrá un papel relevante en el futuro del ecosistema europeo de inversión.
Para seguir la evolución y novedades del mercado de fondos, consulte los informes de Morningstar, que aportan análisis y datos actualizados sobre esta tendencia en expansión.
También puede explorarse la web oficial de JPMorgan Asset Management para conocer las últimas estrategias y productos lanzados en ETF activos.
La apuesta por los ETF activos confirma cómo la industria financiera evoluciona para atender demandas de diversificación inteligente, adaptándose a un contexto global en permanente cambio y demandas crecientes de los inversores modernos.