Los rebeldes hutíes en Yemen lanzaron ataques con misiles y drones contra infraestructuras petroleras en Arabia Saudí y un puerto en Yemen, intensificando la tensión en Oriente Próximo y poniendo en riesgo las delicadas negociaciones entre Estados Unidos e Irán.
El grupo, ligado a Irán, impactó el puerto de Mocha, una instalación fundamental para el tránsito marítimo hacia el canal de Suez, causando daños significativos en sus instalaciones y afectando el comercio y el abastecimiento de alimentos en la zona. Mocha es uno de los pocos puertos controlados por el Gobierno yemení reconocido internacionalmente, y su operatividad es crucial para el transporte de mercancías evitando los puertos bajo control hutí en Hodeida.
Además, los hutíes confirmaron un ataque con drones sobre una refinería de Aramco en Jazan, en Arabia Saudí, que provocó un incendio controlado sin víctimas. Este movimiento fue declarado represalia por ataques previos llevados a cabo por Arabia Saudí contra territorio yemení.
Estos ataques afectan un contexto ya frágil en las vías marítimas estratégicas del Golfo Pérsico y el mar Rojo. Actualmente, Irán y Omán negocian para implementar un acuerdo temporal que permita la reapertura controlada del estrecho de Ormuz, paso vital para el transporte mundial de petróleo y gas. Según fuentes cercanas a las negociaciones, la propuesta establece rutas específicas para barcos que asegurarían el control iraní del tráfico marítimo, con un periodo inicial de 60 días sin cobro de tarifas mientras se negocia la renovación del acuerdo sobre el programa nuclear de Irán.
Este plan cuenta con el apoyo de varios países del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, y se espera que sea anunciado oficialmente por Irán, Omán, Estados Unidos y la Organización Marítima Internacional una vez finalizadas las conversaciones. Sin embargo, la reciente escalada de violencia protagonizada por los hutíes podría poner en peligro este avance diplomático.
Desde Yemen, las autoridades han advertido sobre los riesgos que los hutíes representan para el tránsito marítimo en el canal de Suez, por donde circula cerca del 5% de las mercancías globales. El ataque a Mocha podría interpretarse como una señal de advertencia en este sentido.
No obstante, Irán mantiene cierta cautela respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que las negociaciones están en fases finales pero la reapertura del paso marítimo aún depende de varias condiciones. Entre ellas destacan demandas hacia Estados Unidos para cesar amenazas, poner fin a los conflictos con Irán y sus aliados, levantar bloqueos navales y retirar fuerzas militares de la región.
Al mismo tiempo, el Pentágono ha anunciado un aumento en la adquisición de municiones y armamento, anticipando una posible escalada del conflicto. Sean Parnell, portavoz del Departamento de Defensa de EE.UU., indicó que se están acelerando las entregas para reforzar las capacidades defensivas ante las amenazas actuales. Esto se enmarca en un plan de modernización y abastecimiento que ya estaba en marcha desde antes del conflicto, que actualmente alcanza su quinto mes.
El trasfondo de estos episodios refleja la complejidad del equilibrio geopolítico en Oriente Próximo, donde las acciones de actores locales como los hutíes, respaldados por Irán, impactan no solo en la seguridad regional sino en las estratégicas rutas comerciales mundiales y en las negociaciones nucleares entre Teherán y Washington.
Para profundizar en este asunto, se puede consultar la actualización y análisis en agencias internacionales como Associated Press y los comunicados oficiales del Ministerio de Energía saudí.
Estos acontecimientos subrayan la dificultad de lograr acuerdos diplomáticos estables cuando persisten tensiones armadas y desafíos coyunturales en una región clave para la economía global.