Los hermanos Nacho, Esther y Sandra Manzano, junto con el chef Chus Sánchez Manzano, han consolidado una oferta integral que combina alta cocina, alojamiento y producción agrícola en el histórico Palacio Rubianes, ubicado en Cereceda, Asturias. Este proyecto hotelero y gastronómico, llamado Narbasu, abrió sus puertas en verano de 2021 y supone la ampliación del legado hostelero que comenzó en 1898.
Narbasu no solo alberga un hotel de 23 habitaciones con precios que oscilan entre los 180 y 310 euros, sino también un restaurante con carta basada en platos tradicionales reinventados y elaborados, en parte, con productos cultivados en su propia huerta. El hotel está situado en un entorno rural inigualable, rodeado de montañas y bosques autóctonos, a apenas veinte minutos del asentamiento original de Casa Marcial en Arriondas. Esta proximidad permite a los visitantes disfrutar de una experiencia gastronómica completa y vinculada a la naturaleza asturiana.
El hotel destaca por respetar los elementos arquitectónicos históricos del Palacio Rubianes, del siglo XIV, ofreciendo habitaciones con muros de piedra, detalles originales y comodidades modernas como jacuzzi o bañeras de hidromasaje. Su restaurante funciona con menús a la carta o dos menús degustación: Tradicional por 58 euros y Narbasu por 68 euros, que reflejan la filosofía culinaria de la familia, distinta pero complementaria a la de Casa Marcial, cuyo menú alcanza los 270 euros.
El concepto de un "hotel gastro de estilo campestre", como lo definen los Manzano, responde a una demanda cada vez mayor de experiencias turísticas que combinen inmersión en la gastronomía local y descanso en un entorno natural. Este modelo de negocio se ha posicionado como una extensión de la reputada trayectoria de la familia en la alta cocina, que cuenta con cinco generaciones de evolución desde una tienda de comestibles a un emblema en la cocina española.
Además de Casa Marcial y Narbasu, la familia gestiona otras enseñas como Gloria, con sedes en Gijón y Oviedo, así como Nastura, un espacio culinario en la antigua estación de El Vasco, y Catering Manzano, diversificando su presencia en el sector. La marca Hermanos Manzano simboliza esta consolidación empresarial y su compromiso con la calidad.
Narbasu también se ha convertido en un valor diferencial por su propuesta de desayunos como parte esencial de la experiencia, ofreciendo productos ecológicos y caseros como yogures, tortilla de patatas, embutidos y bollería artesanal con ingredientes locales. El desayuno está disponible para huéspedes y público en general, subrayando la voluntad inclusiva y hospitalaria del proyecto.
Este enclave atrae sobre todo a un público nacional y local, con presencia significativa de clientes internacionales que valoran la ubicación, privacidad y las vistas excepcionales hacia los Picos de Europa y el macizo del Sueve. La conexión entre Narbasu y Casa Marcial no es solo geográfica sino que representa un circuito gastronómico único que refuerza la identidad y la oferta de la familia Manzano.
La experiencia que ofrecen se enmarca en una tendencia creciente en el turismo gastronómico, donde el viaje y la estancia forman parte de un relato cultural completo. El compromiso con el producto local, la sostenibilidad y la autenticidad en un entorno histórico convierten a Narbasu en un proyecto relevante dentro del panorama hostelero contemporáneo de Asturias.
Para los que buscan vivir la esencia asturiana con un nivel gastronómico elevado, la apuesta de Hermano Manzano en Narbasu representa un destino imprescindible. Más información y reservas están disponibles en narbasu.com, sitio oficial del establecimiento.
La expansión de los Manzano refleja cómo las familias con raíces en la gastronomía tradicional pueden adaptarse a las nuevas expectativas del mercado, combinando innovación con respeto a la historia y al entorno. Este modelo integra restauración de alta gama, alojamiento confortable y producción local, generando un ecosistema que beneficia tanto a visitantes como a la comunidad.
Así, Narbasu no solo amplia el repertorio de los Manzano, sino que refuerza el valor del turismo gastronómico como motor de desarrollo en Asturias, contribuyendo a la preservación de su patrimonio natural y cultural mientras ofrece experiencias únicas y memorables a sus clientes.