El impacto de los aranceles impuestos por la Administración Trump a Europa ya no admite lecturas optimistas. Los últimos datos de comercio exterior revelan que entre enero y febrero de 2026 las exportaciones de la Unión Europea hacia Estados Unidos sumaron 73.103 millones de euros, un 27% menos que los 100.208 millones registrados en el mismo periodo de 2025. En apenas ocho semanas, el bloque europeo dejó de ingresar más de 27.000 millones de euros por sus ventas al otro lado del Atlántico.
Este deterioro no es nuevo, pero sí se ha intensificado de forma alarmante. Desde agosto de 2025, cuando entró en vigor el acuerdo comercial entre EEUU y la UE —que fijó un arancel general del 15% sobre la mayoría de productos europeos—, las exportaciones comunitarias al mercado americano acumulan pérdidas crecientes. Si entre agosto y diciembre la caída se situó en torno al 10% en valor, en los dos primeros meses de 2026 ese ritmo casi se ha triplicado. Solo en febrero, las ventas europeas al mercado estadounidense se hundieron un 26,4%, hasta los 38.292 millones de euros, lo que supone 13.725 millones menos que en febrero de 2025.
El conflicto en Oriente Próximo ha acaparado buena parte de la atención mediática internacional en los últimos meses, pero eso no ha frenado los efectos de la guerra comercial sobre la economía europea. Las cifras hablan por sí solas: el llamado "mal acuerdo" que Europa firmó con Washington para evitar una escalada mayor está demostrando ser mucho más costoso de lo que muchos analistas anticipaban.
El daño llega también por el lado de las importaciones
El problema no se limita a lo que Europa deja de vender. Las importaciones europeas procedentes de EEUU también están retrocediendo, lo que evidencia que el enfriamiento del comercio bilateral es mutuo. En el último trimestre de 2025 cayeron un 7,7%, y en los dos primeros meses de 2026 acumulan un descenso del 9%: 53.368 millones frente a los 58.704 millones del mismo periodo del año anterior. Aunque el acuerdo exime de aranceles a los productos industriales estadounidenses, la incertidumbre y el deterioro de la confianza empresarial están pasando factura en ambas direcciones.
Uno de los argumentos centrales de Trump para imponer estos aranceles fue el histórico superávit comercial europeo frente a EEUU. Ese desequilibrio está reduciéndose, pero a un coste enorme. En febrero de 2026, el superávit de la UE frente a EEUU se desplomó casi un 55% respecto al mismo mes del año anterior, hasta los 10.590 millones de euros, muy lejos de los más de 23.400 millones registrados en febrero de 2025. En el acumulado de enero y febrero, la caída acumulada supera el 52%. Washington está corrigiendo ese desequilibrio, pero al precio de fracturar una relación comercial construida durante décadas.
Europa busca nuevos socios, pero los resultados tardarán
Antes esta situación, la UE ha acelerado su estrategia de diversificación comercial. En los últimos meses ha cerrado o avanzado acuerdos con bloques y países como Mercosur, la India, Australia y México. El objetivo es claro: reducir la dependencia del mercado estadounidense y abrir nuevas vías de exportación. Sin embargo, estos acuerdos tardarán tiempo en materializarse en flujos comerciales significativos, y mientras tanto la economía europea sigue encajando el golpe.
Las cifras globales de comercio exterior de la UE en el inicio de 2026 confirman la debilidad del momento. Entre enero y febrero, las exportaciones totales del bloque al resto del mundo cayeron un 7,2%, hasta 447.500 millones de euros, mientras que las importaciones descendieron un 5,1%, hasta 436.900 millones. El saldo comercial fue superavitario en 10.600 millones, pero eso representa menos de la mitad del registrado en el mismo periodo de 2025, cuando el excedente alcanzó los 21.800 millones. Incluso el comercio intracomunitario, que actúa como termómetro de la demanda interna europea, retrocedió un 0,3%.
El panorama por socios comerciales refuerza la imagen de una Europa bajo presión desde varios frentes. En febrero, las exportaciones europeas cayeron un 9,3% hacia Suiza y un 16,1% hacia China. Paradójicamente, las compras europeas a China aumentaron un 3,4%, lo que sugiere que parte de los productos que el gigante asiático ya no puede colocar en EEUU están encontrando salida en el mercado europeo. Las ventas a Japón retrocedieron un 18,8%, a Turquía un 11,2% y a México un 1,7%. La principal excepción fue Reino Unido, donde las exportaciones se mantuvieron prácticamente estables en torno a los 28.600 millones, con un aumento simbólico del 0,1%. También crecieron, aunque desde cifras modestas, las ventas a India (+11,2%), Noruega (+1,7%) y Corea del Sur (+5%).
En este contexto, según los datos publicados por Eurostat, la UE afronta 2026 con perspectivas de crecimiento deterioradas, un comercio exterior en retroceso y una hoja de ruta de diversificación que aún no genera retornos tangibles. La tormenta arancelaria, lejos de remitir, sigue ganando intensidad.