La junta de accionistas de Airbus celebrada este martes en Ámsterdam ha dado luz verde al nombramiento de Amparo Moraleda como nueva presidenta del consejo de administración de la compañía. La directiva española tomará el cargo el próximo 1 de octubre, cuando releve a René Obermann, quien ha presidido el consorcio aeroespacial desde 2020. Con este movimiento, Moraleda se convierte en la primera persona no francesa ni alemana, y la primera mujer, en ocupar la presidencia de uno de los grupos industriales más poderosos del mundo.
El dato no es menor: Airbus cerró el año pasado con una facturación de 73.420 millones de euros y una capitalización bursátil cercana a los 140.000 millones. Su beneficio neto ascendió a 5.221 millones de euros, un 23% más que el ejercicio anterior, impulsado por la recuperación del turismo global y el auge del gasto en Defensa. Moraleda aterriza en la presidencia no ejecutiva en un momento de gran demanda para el fabricante, aunque también con importantes retos en la cadena de suministro heredados de la pandemia.
Un perfil con raíces en IBM e Iberdrola
Moraleda es ingeniera superior industrial por ICAI y completó su formación ejecutiva con un PDG en el IESE Business School. Su carrera arrancó en IBM España en 1988 y durante casi dos décadas escaló posiciones dentro del gigante tecnológico hasta convertirse en directora general de IBM para España y Portugal entre 2001 y 2009, una etapa que amplió posteriormente a Grecia, Israel y Turquía. También ejerció como adjunta al presidente de IBM Corporation a nivel global.
Tras su salida de IBM, fichó por Iberdrola, donde dirigió las operaciones internacionales en Estados Unidos y Reino Unido. Desde 2015 formaba parte del consejo de administración de Airbus como vocal independiente, un rol que le ha permitido conocer de cerca la cultura interna y los desafíos estratégicos del grupo. Además, actualmente ocupa asientos en los consejos de A.P. Moller-Maersk, Vodafone y SAP Spain, lo que refleja la dimensión verdaderamente global de su trayectoria.
El proceso de selección, según ha comunicado la propia compañía, fue exhaustivo: se analizaron los doce miembros del consejo de administración y varios perfiles externos antes de decantarse por ella. Como vocal independiente, Moraleda percibió en el último ejercicio una remuneración total de 331.000 euros, que incluían 210.000 de retribución fija y 121.000 en dietas. Su predecesor, Obermann, cobró 662.500 euros, de los que 500.000 correspondían a salario fijo.
Qué cambia para España dentro de Airbus
El nombramiento tiene también una lectura geopolítica e industrial que conviene no pasar por alto. España participa en el capital de Airbus a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla un 4,12% del grupo, frente al 10,8% que mantienen tanto Alemania como Francia. Aunque la posición accionarial española es sensiblemente menor, la llegada de Moraleda a la presidencia refuerza el peso de España en las decisiones estratégicas de la compañía.
En territorio español, Airbus opera ocho centros de producción y da empleo directo a unas 14.000 personas. El CEO del grupo, Guillaume Faury, ha señalado recientemente que España tiene "muchas papeletas" para recibir nueva carga de trabajo relacionada con el futuro avión comercial A320, uno de los programas más relevantes de la compañía en los próximos años. La dupla Moraleda-Faury —presidenta no ejecutiva y consejero delegado, respectivamente— augura una etapa de continuidad y de posible refuerzo de la presencia industrial española dentro del consorcio.
Un techo de cristal roto en la industria aeroespacial
Más allá de los números y los organigramas, el nombramiento de Moraleda tiene un valor simbólico que no debe ignorarse. La industria aeroespacial ha sido históricamente uno de los sectores más herméticos para las mujeres en puestos de liderazgo. Moraleda fue ya una pionera décadas atrás cuando alcanzó la dirección general de IBM España, y ahora repite ese papel rompedor en una escala mucho mayor.
Ella misma ha agradecido la confianza del consejo y ha destacado la gestión de su predecesor durante "un período marcado por grandes crisis", en referencia a la pandemia de Covid-19, las disrupciones en la cadena de suministro global y el deterioro del entorno geopolítico. También ha anunciado su intención de trabajar estrechamente con Faury y el equipo directivo para preparar a Airbus ante los "rápidos cambios en el entorno global". Con ese bagaje y esa agenda, el reto no es pequeño, pero tampoco lo es el currículum de quien lo asume.