El Fondo Monetario Internacional ha rebajado dos décimas su previsión de crecimiento para España en 2025, hasta el 2,1%, por el impacto económico del conflicto en el golfo Pérsico. Pese a ello, la economía española será la que más crezca entre las grandes potencias europeas este año, por delante de Alemania (0,8%), Francia (0,9%) e Italia (0,5%), según el último informe World Economic Outlook publicado este martes por el organismo multilateral.
Si las previsiones se cumplen, España cerrará un ciclo histórico: cinco años consecutivos liderando el crecimiento en Europa. Entre 2023 y 2027, ninguna gran economía del continente habrá avanzado más rápido. El FMI también proyecta que la tasa de paro descenderá al 9,8% este año, el nivel más bajo desde antes de la crisis financiera de 2008, aunque descarta que el país pueda bajar de ese umbral en 2026.
La guerra, sin embargo, mete presión. El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, tras los ataques de Estados Unidos e Israel sobre Teherán el pasado 28 de febrero, ha cortado el paso a la quinta parte del petróleo mundial y a grandes volúmenes de gas natural. La consecuencia directa es un repunte de los precios de la energía que ya se refleja en los datos: la inflación en España subió hasta el 3,4% en marzo, más de un punto por encima del nivel previo al estallido del conflicto. El Banco de España alerta de que, en el peor escenario, los precios podrían llegar al 6% si el conflicto se prolonga más allá del verano.
España llega a esta nueva crisis con mejores fundamentos que en episodios anteriores. El turismo mantiene el pulso, el mercado laboral generó 211.510 empleos en marzo —el mejor dato de ese mes en la historia de la Seguridad Social— y las cuentas públicas presentan su mejor estado en casi dos décadas. Además, el peso de las energías renovables en el mix eléctrico nacional amortigua parcialmente el golpe de la subida del gas, según ha señalado el vicepresidente económico del Gobierno, Carlos Cuerpo.
El Ejecutivo ha respondido con un paquete de ayudas de unos 5.000 millones de euros en forma de transferencias directas, rebajas fiscales en carburantes y medidas de protección social. El FMI pide que este tipo de intervenciones sean «quirúrgicas y temporales», aunque la historia reciente de España sugiere que estas medidas tienden a prolongarse más allá del plazo inicial. La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) advierte en un informe reciente de que una escalada sostenida del precio del petróleo y el gas erosionaría el consumo privado, principal motor del crecimiento actual, y agravaría la desaceleración prevista.
Para 2026, el FMI prevé que España crecerá un 1,8%, una décima más que en su anterior estimación pero también inferior al ritmo de 2025. El organismo subraya que la incertidumbre global es muy elevada y que la evolución del conflicto en el golfo será determinante para el comportamiento de la economía mundial en los próximos trimestres.