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Solo el 20% de empresas captura el 74% del valor de la IA

El estudio AI Performance 2026 de PwC revela que la brecha entre líderes y rezagados no para de crecer y amenaza con volverse irreversible.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·5 min lectura
Ilustración: Solo el 20% de empresas captura el 74% del valor de la IA · El Diario Joven

La inteligencia artificial lleva años prometiendo revolucionar la economía global, pero los frutos no se están repartiendo de forma equitativa. Según el estudio AI Performance 2026 de PwC, publicado el 13 de abril de 2026 y basado en entrevistas a 1.217 altos directivos de 25 sectores en todo el mundo, el 74% del valor económico generado por la IA acaba en manos de apenas el 20% de las organizaciones. El 80% restante comparte las migajas: ese 26% que sobra tras el reparto. No es una proyección teórica. Es el resultado de analizar 60 prácticas de gestión e inversión en IA agrupadas en lo que la consultora denomina el AI Fitness Index.

Los números son lo suficientemente rotundos como para que cualquier empresa los tome en serio: las compañías que lideran este ranking generan 7,2 veces más ganancias —en ingresos y eficiencia atribuibles a la IA— que sus competidores medianos. Además, según el propio informe, aplican la inteligencia artificial de formas notablemente más avanzadas: toman decisiones automatizadas sin intervención humana a casi el triple de velocidad que sus pares, y sus empleados tienen el doble de probabilidades de confiar en los resultados que produce la IA. Esa confianza, lejos de ser un dato blando, es el aceite que permite escalar el sistema.

La clave no es cuánta IA usas, sino para qué

La pregunta obvia es: ¿qué hacen diferente esas empresas líderes? La respuesta que da PwC es tan sencilla de enunciar como difícil de ejecutar. Las organizaciones que más se benefician no utilizan la inteligencia artificial para recortar costes o automatizar tareas repetitivas. La usan para crecer. Según el informe, estas compañías son entre dos y tres veces más propensas a emplear la IA para identificar oportunidades de negocio surgidas de la convergencia entre sectores: colaboran con socios fuera de su industria tradicional y abren nuevas líneas de ingresos que antes no existían. De hecho, PwC señala que aprovechar esa convergencia intersectorial es el factor individual que más influye en el rendimiento financiero vinculado a la IA, por encima de cualquier mejora de eficiencia.

El segundo rasgo diferencial tiene que ver con cómo integran la tecnología en el negocio. Las empresas que obtienen mejores resultados económicos son el doble de propensas a rediseñar sus flujos de trabajo alrededor de la IA, en lugar de limitarse a añadir herramientas de IA sobre procesos existentes. No es un matiz menor: es la diferencia entre transformar el negocio y pegar un parche.

El tercer elemento es la gobernanza. Las organizaciones líderes cuentan con el doble de probabilidades de haber creado consejos específicos de IA responsable y con marcos formales para gestionar el riesgo. Esto no es burocracia: es lo que les permite automatizar más decisiones con seguridad y escalar sin que el sistema se rompa.

El 80% atrapado en el modo piloto

Frente a ese grupo selecto, la gran mayoría de empresas sigue atrapada en lo que PwC llama el "modo piloto". Hay proyectos en marcha, hay informes internos, hay actividad visible. Pero los retornos financieros medibles no aparecen. ¿Por qué? La consultora apunta a causas estructurales, no tecnológicas. El error más habitual es adoptar un enfoque de abajo arriba: los equipos proponen iniciativas de IA por su cuenta y la dirección intenta ensamblarlas en algo parecido a una estrategia. El resultado es una cartera de proyectos desconectados entre sí, ejecutados con distinto rigor y que casi nunca generan una transformación real, aunque las métricas de adopción sean impresionantes sobre el papel.

Este diagnóstico no es exclusivo de PwC. Según la Encuesta Global de CEOs 2026 de la misma consultora, elaborada a partir de 4.454 directivos en 95 países, solo uno de cada ocho CEOs afirma que la IA ha generado beneficios tanto en costes como en ingresos. El 56% reconoce que no ha obtenido ningún resultado financiero significativo hasta la fecha. Y la confianza en el crecimiento de ingresos ha caído a su nivel más bajo en cinco años: solo el 30% de los CEOs se muestra optimista para el próximo ejercicio, frente al 56% que lo era en 2022.

El cuadro se completa con datos de otras firmas. Según BCG y su informe AI Radar, únicamente el 10% de las empresas consigue generar valor significativo a escala con la inteligencia artificial. Gartner, por su parte, sitúa a la IA generativa en el "Valle de la Desilusión" de su ciclo hype para la mayoría de aplicaciones empresariales: esa fase en la que los experimentos fallan, el interés mengua y el mercado empieza a separar a los supervivientes de los que no sobrevivirán.

Lo que separa a los ganadores del resto

El patrón que emerge de toda esta evidencia es consistente. Las compañías que capturan el 74% del valor de la IA comparten un punto de partida común: antes de elegir herramientas, identificaron en qué áreas concretas la IA podía mejorar su posición competitiva. Construyeron la infraestructura de datos y los marcos de gobernanza necesarios para que la tecnología funcionara de forma fiable. Y luego escalaron desde victorias demostradas, en lugar de intentar una transformación masiva desde cero.

No es casualidad que PwC también haya detectado que las empresas que aplican la IA ampliamente a productos, servicios y experiencia de cliente logran márgenes de beneficio casi cuatro puntos porcentuales superiores a las que no lo hacen. La brecha ya se refleja en los números.

Para los jóvenes profesionales que hoy entran al mercado laboral o que trabajan en empresas en plena transformación digital, el mensaje práctico es claro: la IA no es una varita mágica que se activa instalando una suscripción. Es una apuesta estratégica que requiere liderazgo desde arriba, datos limpios, procesos rediseñados y una cultura dispuesta a automatizar decisiones con criterio. Las empresas que lo entiendan así en 2026 tienen muchas más probabilidades de estar en ese 20% que se lleva casi todo. Las que sigan probando pilotos sin estrategia, seguirán siendo parte del 80% que mira desde fuera.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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