Amazon ha cerrado la adquisición de Globalstar por 11.570 millones de dólares, lo que supone más de 9.800 millones de euros al cambio actual. Se trata de la segunda operación más cara en la historia de la compañía fundada por Jeff Bezos, solo por detrás de la compra del supermercado Whole Foods Market en 2017, que costó 13.700 millones. La empresa de telecomunicaciones satelitales pasa así a manos del gigante tecnológico con un objetivo claro: acelerar el desarrollo de su propia constelación de satélites y convertirse en un competidor real de Starlink, la filial espacial de SpaceX y uno de los negocios más rentables de Elon Musk.
Los mercados respondieron con rapidez al anuncio. Las acciones de Globalstar se dispararon cerca de un 10% en las primeras horas de cotización, superando los 80 dólares por título y elevando su capitalización hasta el entorno de los 10.300 millones de dólares. Amazon, por su parte, subió más de un 2%. Según los términos del acuerdo, los accionistas de Globalstar pueden elegir entre recibir 90 dólares en efectivo o 0,3210 acciones ordinarias de Amazon por cada título que posean.
Amazon Leo, el proyecto que quiere desafiar a Starlink
La operación es el principal impulso hasta la fecha del Proyecto Kuiper, ahora rebautizado como Amazon Leo, el programa con el que la empresa busca desplegar aproximadamente 3.200 satélites en órbita baja terrestre antes de 2029. La mitad de esa flota debe estar operativa antes de julio de 2026, según los plazos regulatorios vigentes. Actualmente, Amazon opera más de 200 satélites y prepara el lanzamiento comercial del servicio para mediados del año que viene.
Con la compra de Globalstar, Amazon se hace con una constelación de dos decenas de satélites que ya cubren buena parte del mundo, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Europa y América Central y del Sur. Esto le permite dejar de depender de infraestructura externa y controlar toda la cadena de valor, una estrategia que casa directamente con el enfoque del consejero delegado Andy Jassy: dominar la plataforma, reducir costes y crear ventajas competitivas difícilmente replicables.
En su memoria financiera de 2025, Amazon reconoce que ya tiene compromisos de inversión de empresas y gobiernos para Amazon Leo antes de su lanzamiento oficial. Entre sus clientes figuran nombres como Delta Airlines, JetBlue, AT&T, Vodafone, DirecTV Latinoamérica, la Red Nacional de Banda Ancha de Australia y la NASA. La compañía asegura que su servicio ofrecerá un rendimiento entre seis y ocho veces superior al de las soluciones actuales en velocidad de subida, y el doble en bajada, a un coste más competitivo.
Un rival que ya suma 10 millones de clientes y mira a Bolsa
Al otro lado de la competencia está Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX que cuenta actualmente con más de 10 millones de clientes activos y alrededor de 10.000 satélites en órbita. La filial de Musk generará este año más de 9.000 millones de dólares en ingresos y está en pleno proceso de preparar su salida a Bolsa, con una valoración estimada de dos billones de dólares que, de materializarse, sería la mayor OPV de la historia.
La ventaja de Starlink en escala es evidente, pero Amazon llega con músculo financiero y una base de clientes empresariales que podrían acelerar su crecimiento. Las previsiones de la compañía para el primer trimestre ya contemplan un aumento de cerca de 1.000 millones de dólares en los costes de Amazon Leo respecto al año anterior, lo que indica que la inversión se acelera con independencia de cualquier otra operación corporativa.
El papel de Apple y el futuro de Globalstar
Globalstar tiene también una historia relevante con Apple. La empresa tecnológica invirtió aproximadamente 1.500 millones de dólares en Globalstar en 2024, adquiriendo una participación del 20% a cambio de que la operadora proporcionara el servicio de Emergencia SOS vía satélite para iPhone y Apple Watch. Tras el cierre de la compra por parte de Amazon, ambas compañías han alcanzado un acuerdo para mantener esas funciones de seguridad activas para los usuarios de los dispositivos de Apple.
Globalstar fue fundada originalmente como una empresa conjunta entre Qualcomm y Loral, lanzó sus primeros satélites en 1998 y cerró 2025 con cerca de 800.000 suscriptores a sus servicios de satélite móvil. Su actual director ejecutivo, Paul Jacobs, es hijo del cofundador de Qualcomm, Irwin Jacobs, y anteriormente dirigió la propia Qualcomm.
La operación representa un salto cualitativo en la carrera espacial comercial. Amazon entra en la recta final de su apuesta por el internet satelital con infraestructura propia, clientes comprometidos y una hoja de ruta que apunta directamente al liderazgo que hoy ostenta Starlink. La pregunta ya no es si Amazon competirá en este mercado, sino cuánto tardará en hacerse notar.