Amancio Ortega ya no es solo el hombre detrás de Zara. El fundador de Inditex acaba de alcanzar un hito sin precedentes: según la revista Forbes, se ha convertido en el mayor magnate inmobiliario privado del mundo, con una cartera valorada en 25.000 millones de dólares —unos 21.200 millones de euros— distribuida en más de 200 propiedades repartidas por 13 países. La fortuna la ha construido ladrillo a ladrillo durante más de dos décadas, reinvirtiendo sistemáticamente los dividendos que le genera su participación del 60% en Inditex.
Los registros públicos permiten reconstruir esa cifra con bastante precisión. A través de Pontegadea, su principal vehículo inversor, Ortega acumulaba propiedades valoradas en 12.149 millones de euros a cierre de 2024. A eso se suman otros 2.889 millones en Pontegadea GB 2020 y 3.675 millones en Partler. Solo en 2025 destinó otros 1.875 millones a nueve nuevas adquisiciones, sin contar dos operaciones adicionales en Luxemburgo cuyos importes no son públicos. El total supera con creces los 20.500 millones, lo que deja muy atrás a las dos grandes inmobiliarias españolas: Merlin Properties y Colonial SFL, ambas con carteras en torno a los 12.000 millones.
Una estrategia clara desde el estreno en Bolsa
Todo arrancó en 2001, cuando Inditex salió a cotizar en la Bolsa española. Desde entonces, Ortega ha aplicado una fórmula sin grandes variaciones: cobrar dividendos y comprar activos inmobiliarios de primer nivel. Su criterio es exigente: ubicaciones privilegiadas en las principales arterias comerciales de grandes ciudades, con inquilinos solventes y contratos estables. En Madrid, por ejemplo, posee la Torre Picasso en Azca y la Torre Moeve, una de las conocidas como las Cuatro Torres. En 2026, el empresario cobrará más de 3.200 millones de euros en dividendos por los resultados de Inditex en 2025, lo que supone su mayor ingreso anual hasta la fecha.
Sus compras más sonadas están en Norteamérica. En 2022 adquirió Royal Bank Plaza en Toronto por 916 millones de dólares, la mayor operación individual de su cartera. En 2025 añadió la sede de Amazon en Vancouver por 855 millones de dólares. En Europa, destacó la compra de The Post, un inmueble junto a Oxford Street en Londres que alberga las oficinas de McKinsey, por 700 millones de euros.
Más allá de las oficinas y los locales comerciales
En los últimos años, Pontegadea ha diversificado el tipo de activos. Si antes predominaban las oficinas y los locales comerciales —muchos alquilados a la propia Zara—, ahora también apuesta por la logística y el residencial de alquiler de alta gama. El primer gran salto en logística llegó en septiembre de 2022, cuando desembolsó 905 millones por nueve almacenes en Estados Unidos operados por Amazon, FedEx, Home Depot y Nestlé, adquiridos a Realty Income. Desde entonces ha replicado ese modelo en Europa y América.
La diversificación va más allá del ladrillo. A través de Pontegadea, Ortega tiene participaciones en energía —con posiciones en sociedades de Repsol con parques eólicos y solares, un 5% en Enagás y un 5% en Redeia—, en telecomunicaciones con un 30% de Telxius, la filial de cable submarino de Telefónica, y en infraestructuras portuarias: en 2024 compró el 49% de la británica PD Ports y en 2026 tomó una participación en el grupo australiano Qube. También tiene un 20% del operador de aparcamientos Q-Park desde finales de 2024.
Ortega cumplió 90 años el pasado mes y figura como la décima persona más rica del mundo en el ranking de Forbes de marzo de 2025, con una fortuna total estimada en 148.000 millones de dólares, impulsada principalmente por el valor bursátil de sus acciones en Inditex. Un perfil inversor marcado por la discreción, la paciencia y el largo plazo: de toda su cartera inmobiliaria, solo ha vendido diez edificios.