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El primer supermercado público de Nueva York levanta ampollas

Zohran Mamdani inaugura en Harlem su apuesta estrella: una tienda de gestión pública que ya tiene en pie de guerra al sector privado.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026Actualizado hace 1 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: El primer supermercado público de Nueva York levanta ampolla · El Diario Joven

Zohran Mamdani lleva exactamente cien días en el despacho del alcalde de Nueva York y ya ha encendido la primera gran batalla política de su mandato. El edil demócrata y socialista, que ganó las elecciones prometiendo democratizar el acceso a la alimentación en una ciudad donde los precios de la cesta de la compra se han disparado en los últimos años, pone en marcha esta semana su medida más ambiciosa: un supermercado de titularidad y gestión pública en La Marqueta, el emblemático mercado cubierto del barrio latino de East Harlem.

La iniciativa no ha tardado en provocar la reacción del sector. Las cadenas de distribución alimentaria que operan en los cinco distritos de Nueva York han mostrado su oposición de forma abierta, argumentando que la competencia de un establecimiento financiado con dinero público supone un agravio comparativo y distorsiona el mercado. Para Mamdani, sin embargo, se trata precisamente del objetivo: ofrecer productos básicos a precios accesibles en barrios donde los llamados "desiertos de alimentos" —zonas sin acceso a comercios con productos frescos y asequibles— siguen siendo una realidad para miles de familias.

El proyecto arranca en La Marqueta no por casualidad. Este espacio, ubicado bajo las vías elevadas del metro en la avenida Park a la altura del barrio de East Harlem, tiene una historia ligada a la comunidad puertorriqueña y latina de Nueva York desde mediados del siglo XX. Fue durante décadas el epicentro comercial del barrio antes de entrar en declive. Recuperarlo como sede del primer supermercado municipal es, en buena parte, un gesto simbólico tan cargado de significado político como la propia medida.

Mamdani presentó esta propuesta durante su campaña electoral como una solución directa a la inflación alimentaria que castigó con especial dureza a los hogares de menores ingresos. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el gasto medio de una familia estadounidense de cuatro miembros en alimentación aumentó de forma sostenida entre 2021 y 2024, con subidas superiores al 20% en algunos productos básicos. En Nueva York, donde el coste de vida ya es de los más altos del país, el impacto fue especialmente visible.

El modelo que propone el alcalde no es completamente inédito en el mundo. Ciudades europeas como Copenhague o algunas localidades de Alemania han experimentado con supermercados cooperativos o de gestión semipública, aunque la escala y el contexto neoyorquino lo convierten en un caso singular. En Estados Unidos, la tradición de intervención municipal directa en el comercio minorista de alimentación es prácticamente inexistente, lo que explica en parte la intensidad de la controversia.

Los críticos del plan, que van más allá de los supermercados privados y se extienden a sectores del Partido Republicano y a algunos demócratas moderados, cuestionan la viabilidad económica del proyecto a largo plazo. Señalan que mantener precios artificialmente bajos requerirá subvenciones públicas permanentes y advierten del riesgo de que el modelo no sea sostenible sin una inyección constante de fondos municipales. El Ayuntamiento de Nueva York, que gestiona uno de los presupuestos municipales más grandes del mundo —más de 110.000 millones de dólares anuales según las cuentas oficiales de la ciudad—, tendrá que demostrar que el experimento cuadra sin comprometer otros servicios.

Desde el equipo de Mamdani responden que la sostenibilidad está contemplada en el diseño del proyecto y que el objetivo no es competir en precio con las grandes cadenas en todos los productos, sino garantizar que los artículos de primera necesidad —frutas, verduras, lácteos, legumbres— estén al alcance de quien más lo necesita. El alcalde ha prometido replicar el modelo en otros barrios si la experiencia de La Marqueta resulta positiva, aunque no ha fijado un calendario concreto para las siguientes aperturas.

Lo que está claro es que el debate que ha abierto Mamdani va mucho más allá de un supermercado en Harlem. En un país donde la intervención del Estado en la economía es históricamente un campo minado político, la apuesta del alcalde de Nueva York convierte la cesta de la compra en el nuevo frente de la vieja disputa entre el libre mercado y la gestión pública. Los próximos meses, con los primeros datos de afluencia y resultados del establecimiento sobre la mesa, dirán si el experimento tiene recorrido o si se convierte en el símbolo de las promesas que no sobreviven al contacto con la realidad.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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