El próximo lunes 20 de abril, el diario económico Expansión organiza una jornada de alto nivel dedicada al sector inmobiliario español. El encuentro congregará a los principales directivos de las grandes compañías del ramo para analizar en qué punto se encuentra un mercado que, pese a su solidez, acumula tensiones difíciles de ignorar.
La apertura correrá a cargo de David Lucas, secretario de Estado de Vivienda y Agenda Pública, lo que anticipa que la cuestión regulatoria y la política de vivienda tendrán un peso importante en el debate. Entre los participantes confirmados figuran Ismael Clemente, consejero delegado de Merlin Properties, y Pere Viñolas, al frente de Colonial, dos de las socimis más relevantes del mercado español. También intervendrán Jorge Pérez de Leza, consejero delegado de Metrovacesa, Vanessa Gelado, directora sénior de Hines para España, Portugal, Italia y Grecia, y José Ignacio Morales, consejero delegado de Crea Madrid Nuevo Norte.
El contexto en el que se celebra el encuentro es, cuanto menos, complejo. La inestabilidad geopolítica global ha convertido al ladrillo en un activo refugio para muchos inversores, que ven en la fortaleza del empleo y el consumo interno razones suficientes para apostar por España. Los niveles de inversión en el sector se sitúan cerca de máximos históricos, lo que da idea del apetito que existe en el mercado.
Sin embargo, el dinamismo inversor no oculta los problemas estructurales que arrastra el sector. El más urgente es la escasez de vivienda asequible: España lleva años acumulando un déficit de producto residencial que no logra satisfacer una demanda creciente, lo que ha disparado los precios tanto en compra como en alquiler en las principales ciudades. Según datos del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, la brecha entre la oferta disponible y las necesidades reales de la población sigue sin cerrarse.
A este problema de fondo se suma la incertidumbre regulatoria que rodea al mercado inmobiliario en España. Los cambios normativos de los últimos años, especialmente en materia de alquiler, han generado inseguridad jurídica entre los propietarios e inversores institucionales, lo que en algunos casos ha derivado en una retirada de oferta del mercado o en una reasignación del capital hacia otros países o segmentos. La fiscalidad aplicada a las operaciones inmobiliarias también se señala habitualmente como un freno para el desarrollo de nuevo producto.
El encuentro de Expansión llega, por tanto, en un momento en el que el sector necesita claridad: cómo atraer inversión sin descuidar el acceso a la vivienda, cómo crecer en un entorno de tipos aún elevados y cómo ofrecer certidumbre regulatoria a quienes mueven capital en este mercado. Las respuestas que aporten los directivos congregados el lunes darán pistas sobre hacia dónde se dirige uno de los sectores con más peso en la economía española.