Durante mucho tiempo la clase turista en aviones, especialmente en vuelos largos, ha sido sinónimo de espacio limitado, incomodidad y ruidos constantes. Aunque muchos viajeros de negocios desearían poder volar en clase Business, la realidad es que más del 90% de ellos utilizan asientos en clase turista, según datos del Reino Unido de 2018.
Las políticas de viaje empresarial también reflejan esta realidad. En Estados Unidos y Canadá, solo el 57% de las empresas permiten usar clase Business en ocasiones, frente al 64% que autoriza la clase turista premium, una categoría intermedia con algo más de espacio. Esto evidencia que la mayoría sigue optando por la clase turista en sus desplazamientos profesionales.
Sin embargo, parece que las aerolíneas finalmente están comenzando a mejorar la experiencia en esta categoría, largamente descuidada. United Airlines anunció recientemente la venta de billetes para una fila denominada "Relaxed Row" en clase turista, con tres asientos que se transforman en un sofá, mejorando la comodidad en vuelos de larga distancia. Lufthansa y ANA ya cuentan con soluciones similares, pero esta tendencia ha sido impulsada desde hace más de quince años por Air New Zealand.
Precisamente Air New Zealand lanza ahora Skynest, una cabina con seis literas que se pueden reservar en períodos de cuatro horas para vuelos de 17 horas, como el trayecto entre Nueva York y Auckland. Por un suplemento de 495 dólares, esta opción ofrece a los pasajeros la posibilidad de estirarse y descansar mejor durante el vuelo. Aunque implica compartir espacio y ciertas incomodidades, representa una innovación importante en la clase turista.
Además de estas novedades, la aerolínea británica low cost easyJet comunicó que sus nuevos aviones a partir de 2028 incorporarán asientos con cinco centímetros más de espacio para las piernas. Esta medida busca mejorar la comodidad y, al ser asientos un 20% más ligeros, también reducir el consumo de combustible, un factor clave dado el alto coste actual del carburante aeronáutico.
Es crucial aclarar que estas mejoras no implican un abandono de los clientes de clase Business. Air New Zealand, por ejemplo, ha renovado recientemente su clase Business con asientos "Premier Luxe" que ofrecen puertas que se cierran para mayor privacidad y asientos adicionales para cenar acompañados, ampliando así sus opciones premium.
Sin embargo, la incorporación de mejoras en clase turista se entiende en el contexto del intento constante de las aerolíneas por incentivar a los pasajeros a pagar más por mejores comodidades, con precios que suben progresivamente. Pese a ello, para los trabajadores que deben viajar en clase turista, estos cambios suponen un alivio y un avance notorio respecto a lo conocido hasta ahora.
En definitiva, mientras que las aerolíneas no renuncian a sus servicios exclusivos para las clases altas, la atención hacia la clase turista comienza a reflejar el peso numérico y económico de estos pasajeros, que son mayoría en viajes tanto de negocios como de ocio. La comodidad en vuelos largos está ganando protagonismo, y la esperanza es que estas mejoras sean el inicio de un cambio más amplio en el sector.
Para más detalles sobre las políticas de viaje y la situación actual en vuelos de larga distancia, puede consultarse la información de la Global Business Travel Association o las actualizaciones oficiales de compañías como Air New Zealand y United Airlines. También easyJet ofrece información sobre sus nuevas cabinas en su web easyJet Newsroom.
El panorama para los viajeros en clase turista parece cambiar por fin hacia una mayor dignidad y confort, en paralelo a la progresiva innovación tecnológica y operacional que la industria aérea sigue implementando.