Sepp Kuss se muestra sereno en las primeras etapas del Giro de Italia 2026, dispuesto a cumplir un papel fundamental junto a Jonas Vingegaard en la montaña. El ciclista estadounidense conversó con MARCA durante los días iniciales de la carrera, manifestando entusiasmo por el recorrido y con la ilusión intacta para apoyar a su líder.
Aunque los primeros días del Giro no terminan de mostrar terreno montañoso, Kuss ya apunta al viernes próximo, cuando se enfrentará al exigente puerto del Blockhaus, una etapa que tradicionalmente abre las hostilidades para la general. "Es una jornada larguísima y con mucho ritmo; en la subida final se pueden marcar diferencias, pero todo dependerá del estado de los rivales y cómo lleguemos cada uno", advierte el ciclista. Asegura que todas las piernas estarán frescas para entonces, por lo que habrá que medir fuerzas.
En cuanto a la relación con Vingegaard, Kuss reafirma su estabilidad como gregario fiel tras meses difíciles para el danés en la temporada. La experiencia que comparten busca aportar solidez al Jumbo-Visma, con Kuss como soporte fundamental para cuando el terreno se empine.
Al ser cuestionado sobre su propio nivel y la posibilidad de recuperar ese protagonismo clave que exhibió hace dos años en el Tour de Francia, Kuss realiza una reflexión que apunta al fenómeno actual en el ciclismo profesional: "Siempre he tenido un nivel similar, pero el resto del pelotón ha subido muchísimo. Ahora es más complicado destacar porque todo el mundo va más rápido y lucha más intensamente".
Este aumento de la exigencia pone de manifiesto los cambios en la estrategia y la preparación física de los corredores, donde la potencia y la agresividad dominan las etapas. Sin embargo, Kuss asegura que está en forma y preparado para cumplir su rol de apoyo. No busca protagonismo individual ni ataques sorpresivos, sino ser decisivo cuando la carrera realmente se rompe y el pelotón se fragmenta.
El papel de Kuss en grandes vueltas es a menudo silencioso, pero crucial: en los momentos clave en la montaña es cuando su resistencia y técnica resultan determinantes para sostener a Vingegaard frente a los rivales más fuertes. La mecánica del ciclismo moderno cada vez deja menos margen para brillar en solitario, por lo que la capacidad de acompañar y proteger a líderes se vuelve esencial.
En el contexto actual, el Giro de Italia vuelve a ser una prueba central para confirmar la consistencia de la dupla Jumbo-Visma y medir la capacidad de adaptación ante un pelotón que cada año redobla esfuerzos para empujar el nivel. La llegada al Blockhaus parece el primer gran desafío donde Kuss y Vingegaard podrán marcar diferencias significativas en la general.
Con esa perspectiva, el estadounidense mantiene la calma y la confianza. La montaña siempre ha sido su aliada y en esta edición su misión es sólida: proteger al líder hasta el final, dejando que sus acciones hablen cuando la carretera se estreche y el desgaste sea implacable.
Así, el Giro 2026 se presenta no solo como una batalla física, sino como un duelo de estrategias donde la experiencia y la fortaleza mental, como las que aporta Kuss, serán clave para que Vingegaard mantenga el pulso en la clasificación y aspire al podio final.