El pasado 28 de abril se produjo una reunión crucial entre la Euroliga y la NBA que terminó sin acuerdos concretos sobre el futuro del baloncesto europeo. Según la NBA, más de 120 inversores, incluidos clubes de baloncesto y fútbol, manifestaron interés en su proyecto para Europa mediante una carta de intenciones. Sin embargo, este compromiso no es vinculante y la NBA fijó un plazo hasta principios de junio para formalizar los acuerdos con contratos firmes.
A falta de dos semanas para que expire este plazo, solo el Real Madrid permanece junto a la NBA en este proyecto, mientras que los grandes clubes europeos se han decantado por renovar y comprometerse de forma sólida con la Euroliga, asegurando su continuidad en la élite continental del baloncesto.
La Euroliga ha sellado contratos de 10 años con 11 de sus 13 clubes con Licencia A, incluyendo a equipos como el Barcelona, Baskonia, Maccabi o el histórico CSKA, que actualmente tiene su licencia suspendida debido al conflicto en Ucrania. Estos contratos incorporan cláusulas de penalización de 10 millones de euros para quienes incumplan su compromiso. Una de las últimas incorporaciones fue el ASVEL Villeurbanne, que tras un cambio en su capital social y el alejamiento de su antiguo accionista principal, Tony Parker, ha reafirmado su apuesta por la Euroliga.
Tony Parker, leyenda de la NBA y expresidente del ASVEL, celebró la decisión: "La Euroliga sigue siendo la mejor competición europea y queremos mantenernos en el nivel más alto", afirmó. Parker reconoció que la temporada pasada fue de transición y mostró su confianza en el proyecto europeo a largo plazo.
Por su parte, el Fenerbahce ha comunicado verbalmente su intención de renovar con la Euroliga, pendiente de ratificarlo oficialmente tras las elecciones del club en los próximos días.
El Real Madrid, que ya se encontró aislado en la fallida Superliga de fútbol, ahora también se sitúa solo en su respaldo al proyecto de NBA Europa. Aunque aún no ha firmado, mantiene su adhesión como bandera de esta iniciativa, que busca atraer a otros equipos de alto nivel. La NBA considera al Madrid su principal reclamo debido a su enorme audiencia global, pero no planea ofrecerle un trato preferencial, y el club blanco rechaza pagar cualquier coste por una franquicia permanente.
De hecho, la sección de baloncesto madridista arrastra históricamente déficits y confía en que la NBA Europa pueda multiplicar sus ingresos a partir de la temporada 2027-28. Sin embargo, Florentino Pérez, presidente del club, insiste en no abonar ninguna tarifa porque considera que la NBA se beneficiaría indebidamente del prestigio y valor internacional del Real Madrid.
Las consecuencias económicas de esta decisión podrían ser significativas. De mantenerse en el proyecto NBA Europa y sin renovar con la Euroliga, el Madrid perdería los derechos como propietario de su Licencia A y los ingresos derivados de las retransmisiones y otros beneficios, que podrían ascender a decenas de millones de euros.
La alternativa para la próxima temporada sería jugar en la Basketball Champions League (BCL), la tercera categoría europea que organiza la FIBA, donde el Madrid perdería entre 7 y 8 millones de euros del reparto que actualmente maneja la Euroliga entre sus franquicias.
Además, la falta de compromiso con la Euroliga implica quedar fuera del Board Ejecutivo, perdiendo voz en las decisiones clave del baloncesto continental, y estar fuera de futuros posibles repartos de ingresos en caso de una alianza o fusión con la NBA.
Deportivamente, la diferencia también sería notable. Competir en la BCL supone enfrentarse a clubes de menor nivel y reconocimiento, como AEK Atenas, Unicaja o Galatasaray, muy alejados del prestigio de rivales habituales en la Euroliga como Efes, Barcelona o Olympiakos. Esto podría erosionar la afición, reducir la venta de entradas y desincentivar a los patrocinadores, afectando gravemente el presupuesto del equipo.
Las peñas madridistas han manifestado su rechazo a esta situación. En un comunicado conjunto, las principales agrupaciones de seguidores expresaron que el Real Madrid debe jugar siempre en la máxima competición europea y alertaron sobre los riesgos de apostar por un proyecto que carece de credibilidad y estabilidad.
El descontento se sostiene en argumentos sólidos. La calidad competitiva y la visibilidad comercial de la Euroliga superan claramente a la BCL y al proyecto NBA Europa, que hasta ahora no ha logrado atraer a los clubes más importantes del continente, salvo el Madrid.
Incluso la propia NBA estaría considerando retrasar la puesta en marcha de su competición europea hasta la temporada 2028-29, para centrarse en la expansión interna en Estados Unidos con dos nuevas franquicias. Esta posibilidad se conoció a través de un informe de L'Equipe basado en múltiples fuentes, reflejando las dificultades que enfrenta la NBA para consolidar su proyecto en un mercado complejo y fragmentado.
El futuro del baloncesto europeo sigue marcado por el pulso entre la consolidación de la Euroliga y la ambición de la NBA, con el Real Madrid actuando como el único gran club que apuesta por un proyecto que sus rivales y una parte importante de la afición ven con recelo.
Más información en Euroliga y en el informe de L'Equipe sobre la NBA Europa, fuentes fundamentales para entender este complejo escenario.