Julius Johansen protagonizó este martes la sorpresa del día en A Coruña. El ciclista danés de UAE Team Emirates, conocido hasta ahora por su papel de gregario al servicio de Tadej Pogacar, firmó la contrarreloj de apertura de O Gran Camiño en 17:43, rodando a una media de 50,8 km/h, y se convirtió en el primer líder de la edición 2026. La victoria supone además el primer triunfo de su carrera profesional, un hito que llegó de la forma más inesperada: superando a especialistas puros en una etapa diseñada para ellos.
La contrarreloj discurrió por las calles de A Coruña con meta junto a la Torre de Hércules, monumento declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El trazado incorporaba una rampa final con una pendiente media del 6%, lo que penalizó a los rodadores más potentes en llano y dio ventaja a quienes supieron gestionar el esfuerzo en los últimos metros. Johansen dominó ambos sectores y controló la pendiente final para rubricar un tiempo que nadie pudo mejorar durante el resto de la tarde.
Romeo, el gran drama de la jornada
El nombre propio negativo fue Iván Romeo. El vallisoletano del Movistar Team llegaba a A Coruña como uno de los grandes favoritos a ganar la etapa y, con ello, posicionarse en la pelea por la general. Arrancó con autoridad: batió la referencia del primer sector y amenazó el mejor tiempo parcial en el segundo. Sin embargo, a unos 60 km/h sobre un tramo empedrado, sus dos ruedas pisaron una alcantarilla y la trasera reventó de forma instantánea.
El pinchazo le obligó a cambiar de bicicleta y llegó a meta con un tiempo de 1:29 por encima de Johansen. Más allá del resultado en la etapa, el problema real es el tiempo perdido respecto a sus rivales directos por la clasificación general: cedió 49 segundos ante Adam Yates y 43 frente a Alessandro Pinarello, dos de los nombres que aparecen en todas las quinielas para pelear por el triunfo final. Romeo tendrá que replantear su estrategia para el resto de la semana.
Nordhagen, Yates y la pugna por el podio
Tras Johansen, el segundo mejor tiempo fue para el noruego Jorgen Nordhagen, corredor del equipo Visma, que paró el crono en 18:11 a una media de 49,5 km/h. El escandinavo dominó el primer sector y apretó con fuerza en la rampa hacia la Torre de Hércules, aunque no pudo aguantar el ritmo de Johansen en la parte más exigente del recorrido. Antes de que Nordhagen tomara la salida, el campeón de España Abel Balderstone había puesto la primera referencia seria del día con un registro de 18:41.
Adam Yates, corredor del UAE Team Emirates que prepara el Giro de Italia con esta carrera, firmó una contrarreloj solvente. Brilló en el segundo sector pero se le resistió la rampa final, donde perdió varios segundos y terminó a 40 del ganador. Su actuación confirma que llega en buena forma, aunque el objetivo declarado del británico es la grande italiana de mayo.
Dos portugueses también dejaron su huella en la clasificación. Nelson Oliveira firmó un crono de 18:00 minutos con una parte final especialmente potente y llegó a liderar la general de forma transitoria. Fue su compatriota Rafael Reis quien le arrebató ese liderato provisional al convertirse en el primer corredor en bajar de los 18 minutos, con un tiempo de 17:59 a 50 km/h de media. Reis, especialista en prólogos y ganador de siete ediciones consecutivas de esa modalidad en la Volta a Portugal, demostró que su físico sigue respondiendo en los esfuerzos cortos e intensos.
Segunda etapa: del interior lucense a la costa norte
La carrera continúa este miércoles con la primera etapa en línea, un recorrido de 158 kilómetros entre Villalba y Barreiros que conecta el interior de la provincia de Lugo con la costa norte de Galicia. El perfil es exigente en términos de acumulación de desnivel, con rampas que pueden romper el pelotón en determinados momentos, pero el trazado no descarta un esprint masivo si los equipos de velocistas controlan la jornada o, en su defecto, una fuga de corredores de segunda línea que aproveche la jornada para escapar de la clasificación general.
Para Romeo, la etapa supone la primera oportunidad de responder tras el infortunio de la crono. Recuperar el tiempo perdido en carretera abierta será complicado, pero una jornada agresiva puede servir al menos para mandar un mensaje al resto de favoritos y recuperar posición psicológica en la carrera.