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Pogacar, segundo en Roubaix: 10 kilos menos que los campeones

El esloveno completa su segunda París-Roubaix con tres pinchazos y la derrota ante Van Aert, pese a superar el déficit físico que marca la historia de la prueba.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·3 min lectura
Ilustración: Pogacar, segundo en Roubaix: 10 kilos menos que los campeone · El Diario Joven

Wout van Aert ganó la París-Roubaix 2026 en el Velódromo de Roubaix al sprint, pero la carrera también dejó otro protagonista involuntario: Tadej Pogacar. El esloveno del UAE Team Emirates cruzó la línea de meta en segunda posición después de sufrir tres pinchazos a lo largo de los 258 kilómetros y 30 tramos de adoquines que separan Compiègne de Roubaix. Nadie más habría sobrevivido con opciones reales a semejante castigo. Pogacar sí.

Sin embargo, los datos históricos dibujan un escenario complicado para el corredor de Klanec. El peso medio del Top 10 de la última edición fue de 75,6 kilos. Pogacar compite con 66 kilos, casi diez por debajo de esa referencia. La brecha se agranda al mirar a los ganadores: desde 2011, los 13 campeones distintos que han levantado el trofeo en Roubaix han pesado de media 76,9 kilos. Tom Boonen y John Degenkolb, ambos con 82 kilos, son los más pesados de esa lista, lo que supone 16 kilos más que Pogacar.

En el ciclismo de clásicas, el peso importa. Las pavimentadas del norte de Europa premian la potencia absoluta y la capacidad de absorber las vibraciones de los adoquines, cualidades que favorecen a corredores más corpulentos. Los llamados clasicómanos, especialistas forjados para este tipo de terreno, dominan estas carreras desde hace décadas. El perfil físico de Pogacar —más cercano al de un escalador puro reconvertido— representa una anomalía en este contexto.

Aun así, el propio Pogacar relativizó la derrota al terminar la carrera. "Cuando Wout atacó, logré reaccionar, pero no me quedaba fuerza suficiente para distanciarle en los adoquines. Intenté contraatacar, aunque él corrió con mucha inteligencia. Sabía que ganarle al sprint sería complicado. Dio lo mejor de mí, pero hoy él fue el más fuerte", señaló el corredor. También dejó la puerta abierta a un regreso: "¿Volver? No puedo descartarlo, así que quizá sí".

Ante la pregunta de cuál es la carrera más difícil para él, Pogacar fue directo: "Hace dos semanas habría dicho la Milán-San Remo, pero ahora que he vuelto a quedar segundo en Roubaix..." La frase no necesitó remate. El esloveno, que este año sí se llevó la Classicissima, sigue con una asignatura pendiente en el norte de Francia.

La París-Roubaix es la única gran clásica que falta en el palmarés de Pogacar para completar el ciclo de los Monumentos. Lograrlo le colocaría en una élite histórica encabezada por Eddy Merckx, único ciclista que ha ganado los cinco Monumentos más de una vez. Con 25 años y dos ediciones de Roubaix completadas, el calendario le da tiempo de sobra para seguir intentándolo. La próxima edición se disputará en abril de 2027.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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