El Atlético de Madrid está en semifinales de la Liga de Campeones. Los rojiblancos eliminaron al FC Barcelona en los cuartos de final con una remontada épica en el Metropolitano que no terminó hasta que el árbitro francés Turpin pitó el final, ocho largos minutos después del tiempo reglamentario. El marcador del partido fue 1-2 para el conjunto azulgrana, pero el global de la eliminatoria dejó al Atlético con el billete a la siguiente ronda. Una noche para el recuerdo en el estadio rojiblanco.
El choque comenzó de la peor manera posible para los locales. Lenglet, que actuaba como central de emergencia ante la baja de hasta tres defensas del equipo titular, cometió un error grave en la salida de balón durante los primeros compases del encuentro. Ferran Torres aprovechó el regalo para habilitar a Lamine Yamal, que no perdonó y adelantó al Barcelona con un gol que ponía la eliminatoria del revés casi sin haber comenzado el partido.
La reacción del Atlético fue lenta y nerviosa. El equipo de Diego Simeone apenas encontraba a Koke como referencia para mantener la calma, mientras tácticamente mostraba dos carencias evidentes: una línea defensiva adelantada en exceso y una presión inexistente sobre el portador del balón rival. Esas dos decisiones, con Pedri campando a sus anchas por el centro del campo, se convirtieron en un problema de difícil solución. El Barcelona de Hansi Flick, plagado de jugadores con movilidad y desborde, aprovechó cada centímetro de espacio disponible.
La situación se complicó aún más cuando Ferran Torres volvió a aparecer para marcar el segundo. Una jugada en la que también tuvo protagonismo Dani Olmo dejó a la zaga rojiblanca completamente estática y puso el 0-2 en el marcador, igualando así el resultado del partido de ida en el Camp Nou. El Metropolitano, que segundos antes rugía, quedó en silencio. Musso, el portero argentino, evitó males mayores con una intervención extraordinaria ante un remate de cabeza de Fermín, también precedido por otro error de Lenglet.
La pausa que provocó un choque físico entre jugadores de ambos equipos, con tiempo de atención médica incluido, pareció sentar bien al Atlético. Tras la reanudación, el equipo empezó a encontrar su sitio en el campo. Marcos Llorente llegó desde atrás por el costado derecho, una zona que ya había sido un problema en la Copa del Rey, y su centro encontró la llegada de Lookman por el lado contrario. El delantero firmó el 1-2 que volvía a meter al Atlético en la eliminatoria y que encendió de nuevo el estadio.
Con ventaja global y el partido todavía abierto, el Barcelona siguió dominando la posesión y generando ocasiones. Ferran Torres se plantó de nuevo mano a mano con Musso, que esta vez salió victorioso. El Atlético aguantó el tipo como sabe hacerlo, replegado y ordenado, esperando que el tiempo jugara a su favor. En la segunda parte, las noticias negativas para el conjunto azulgrana se fueron acumulando: un gol de Ferran fue anulado por fuera de juego, los cambios de Simeone con Baena y Nico funcionaron mejor que los de Flick con Lewandowski y Rashford, y el ritmo del partido empezó a favorecer a los locales.
El punto de inflexión definitivo llegó cuando Gavi derribó a Ruggeri en un salto. La acción provocó una parada prolongada y, según avanzaron los minutos, el central italiano fue uno de los más activos sobre el césped. El Atlético crecía, el Barcelona se achicaba. La expulsión de Eric García, que derribó a Sorloth cuando el delantero se escapaba en claro mano a mano, dejó al visitante con diez hombres y disipó las últimas dudas. El VAR confirmó que no había fuera de juego y la roja fue definitiva.
Los ocho minutos de añadido que siguieron fueron eternos para los aficionados del Atlético y para los jugadores del Barcelona, que con uno menos intentaron hasta el final encontrar el gol que les hubiera forzado la prórroga. Araujo despejó la última ocasión y Turpin puso fin al partido. El Metropolitano estalló. El Atlético de Madrid, una vez más bajo las órdenes de Diego Simeone, está entre los cuatro mejores equipos de la Liga de Campeones 2025-26. El sorteo de semifinales determinará su próximo rival en la competición más prestigiosa del fútbol de clubes.