Colonial SFL ha cerrado la compra del 50% de su joint venture con la familia Puig, lo que le confiere el 100% de la propiedad de la Torre Puig-T2 en Barcelona. Esta operación concluye un acuerdo iniciado en 2017 para desarrollar un segundo rascacielos junto a la sede corporativa de Puig, situada en la Plaza Europa de L'Hospitalet de Llobregat.
La transacción se ha realizado con Inmo, la inmobiliaria del hólding Exea que representa a la familia fundadora de Puig, quien ha ejercido su derecho de opción para vender su participación en Inmocol Torre Europa, la sociedad titular del activo. Colonial ha pagado 15,2 millones de euros por 10 millones de acciones clase B, estableciendo ese precio según el valor liquidativo actualizado y la valoración técnica de Savills, empresa especializada en consultoría inmobiliaria.
La Torre Puig-T2, inaugurada en 2024, cuenta con una superficie de 15.000 metros cuadrados repartidos en 20 plantas. Está estratégicamente ubicada cerca del centro de Barcelona y con excelentes conexiones al Aeropuerto de El Prat, lo que facilita la movilidad tanto de empleados como de visitantes. Actualmente, el edificio está completamente arrendado a Puig y al hólding familiar, donde trabajan aproximadamente 480 empleados que integran el hub de operaciones y el centro de innovación del grupo.
Este movimiento posiciona a Colonial como único propietario de un activo totalmente estabilizado, con un flujo de ingresos seguros provenientes del alquiler a una multinacional consolidada. Para la inmobiliaria, esta operación es clave para fortalecer su cartera con un edificio de alta calidad en una zona estratégica.
El acuerdo original firmado hace nueve años entre Colonial e Inmo incluía una cláusula de opción de venta que ha sido ejercida por la familia Puig. Esta estrategia empresarial ha permitido a ambas partes gestionar la inversión de manera flexible y adaptada a sus estrategias corporativas. Además, Quaestor Holdings, la entidad inversora de los Puig, mantiene una participación relevante del 8% en Colonial, representando así el cuarto mayor accionista del grupo inmobiliario.
Manuel Puig, vicepresidente de Puig y miembro del consejo de administración de Colonial, refuerza la vinculación entre ambas compañías, facilitando la cooperación y alineación estratégica para futuros proyectos o inversiones en el sector inmobiliario.
Contexto del mercado inmobiliario y de oficinas en Barcelona
El sector inmobiliario de oficinas en Barcelona atraviesa un momento de transición, marcado por una recuperación gradual tras la pandemia y una creciente demanda de espacios modernos que impulsen la productividad y la innovación empresarial. La construcción y desarrollo de edificios como la Torre Puig-T2 responden a la necesidad de ofrecer infraestructuras adaptadas a nuevas formas de trabajo híbrido y digitalización.
Barcelona, y en particular áreas estratégicas como L'Hospitalet de Llobregat, se constituyen como polos atractivos para inversiones inmobiliarias debido a su proximidad al centro urbano, infraestructura de transporte y calidad de vida. Este factor ha incentivado a socimis como Colonial a apostar por proyectos emblemáticos que aseguren altos niveles de ocupación y rentabilidad.
Los datos recientes del mercado destacan una fuerte competencia entre grandes fondos y actores inmobiliarios para hacerse con activos bien ubicados y con inquilinos sólidos. En este escenario, la compra total de la Torre Puig-T2 por parte de Colonial representa una consolidación de su cartera y un paso adelante en el segmento de oficinas premium.
Implicaciones para la familia Puig y Colonial
Para la familia Puig, esta operación significa optimizar su inversión inmobiliaria y centrarse en su actividad principal dentro del sector perfumería y belleza, dejando en manos de Colonial la gestión integral del edificio. La venta no sólo libera recursos, sino que también mantiene una relación estratégica a través de la participación minoritaria significativa en la socimi y el arrendamiento estable del inmueble.
Por parte de Colonial, convertirse en el dueño único facilita la toma de decisiones operativas y estratégicas futuras, desde el mantenimiento hasta posibles mejoras o ampliaciones. Además, la operación garantiza ingresos recurrentes, lo que fortalece su estabilidad financiera y capacidad para atraer inversores.
Esta integración completa del activo también permite a Colonial posicionarse mejor en el mercado barcelonés, reforzando su imagen como referente en la gestión de oficinas y espacios corporativos de alta calidad.
El acuerdo ejemplifica cómo las alianzas estratégicas en el sector inmobiliario pueden evolucionar con el tiempo para adaptarse a las necesidades cambiantes de los socios, generando valor para todas las partes implicadas.
Para más información sobre el mercado inmobiliario en España y las operaciones de socimis, puede consultarse el informe trimestral de Savills y los datos oficiales del Ministry of Transport, Mobility and Urban Agenda.
En definitiva, la compra del 50% pendiente en la Torre Puig-T2 refleja la voluntad de Colonial de fortalecer su oferta de activos de alta calidad en ubicaciones clave, mientras que la familia Puig optimiza su inversión inmobiliaria para centrarse en su negocio principal y mantiene un vínculo relevante con la socimi para futuras colaboraciones.