En vivo
Buscar

Irán abre el estrecho de Ormuz durante el alto el fuego

Teherán reactiva el paso de buques por la vía marítima clave para el petróleo mientras Trump mantiene el bloqueo a los barcos iraníes.

Por Carlos García·sábado, 18 de abril de 2026Actualizado hace 3 h·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: Irán abre el estrecho de Ormuz durante el alto el fuego · El Diario Joven

El estrecho de Ormuz, la arteria marítima por la que transita aproximadamente un quinto del petróleo mundial, ha vuelto a abrirse este viernes tras un nuevo movimiento diplomático entre Irán y Estados Unidos. Teherán ha anunciado que permitirá el paso «completo» de embarcaciones por el estrecho durante el tiempo que se mantenga el alto el fuego vigente entre ambas potencias, una señal que los mercados energéticos han interpretado de inmediato como un alivio para la tensión acumulada en las últimas semanas.

La decisión iraní llega en un momento en que las negociaciones entre Washington y Teherán atraviesan una fase delicada. El estrecho de Ormuz, que separa la península de Omán de la costa iraní y conecta el golfo Pérsico con el mar de Omán, ha funcionado históricamente como un barómetro de la temperatura diplomática entre las dos potencias. Cuando las conversaciones se atrancan, Irán ha amenazado en repetidas ocasiones con bloquear el paso, lo que dispara el precio del crudo en los mercados internacionales. Cuando hay avances, el tráfico se normaliza.

Sin embargo, la reapertura iraní no ha venido acompañada de una respuesta recíproca por parte de la administración Trump. La Casa Blanca ha confirmado que mantiene en vigor las restricciones que impiden a los buques de bandera iraní operar con normalidad en aguas bajo control o influencia estadounidense. Esta asimetría en las medidas adoptadas por cada parte refleja la fragilidad del entendimiento alcanzado y la desconfianza mutua que todavía domina las relaciones entre ambos países.

El contexto geopolítico en el que se produce este movimiento es especialmente complejo. La tensión en el golfo Pérsico ha escalado en los últimos meses tras una serie de incidentes que han implicado a buques petroleros, ataques con drones y maniobras militares en la región. Israel, que sigue de cerca cualquier acuerdo entre Washington y Teherán, ha mantenido una postura de alerta máxima ante la posibilidad de que un eventual pacto nuclear o de seguridad entre las dos potencias modifique el equilibrio estratégico en Oriente Próximo.

Para los mercados energéticos, la reapertura del estrecho supone un alivio, aunque provisional. Según datos de la Agencia Internacional de Energía, por Ormuz transitan a diario alrededor de 20 millones de barriles de petróleo, lo que equivale a cerca del 20% del consumo mundial. Cualquier interrupción, aunque sea parcial, tiene un efecto inmediato sobre el precio del crudo Brent y el West Texas Intermediate, los dos indicadores de referencia globales. En las últimas semanas, la incertidumbre sobre el acceso al estrecho había contribuido a mantener los precios en niveles elevados.

La situación también tiene implicaciones directas para Europa, que importa una parte significativa de su gas licuado procedente de Qatar y otros países del golfo. Las exportaciones de gas natural licuado (GNL) desde Qatar, uno de los mayores productores mundiales, dependen del libre tránsito por Ormuz. Cualquier restricción prolongada en el estrecho no solo afectaría a los precios del gas en el continente, sino también a la seguridad energética de varios países que aún buscan alternativas al gas ruso tras la invasión de Ucrania.

Desde el punto de vista diplomático, el gesto de Teherán se interpreta como una señal de que Irán no quiere romper del todo el hilo de las negociaciones, aunque sí quiere dejar claro que controla una de las palancas más poderosas de presión sobre Occidente. La apertura condicionada al mantenimiento del alto el fuego es, en ese sentido, una advertencia implícita: si la tregua se rompe, el estrecho podría cerrarse de nuevo.

La administración Trump ha apostado hasta ahora por una estrategia de máxima presión económica sobre Irán, combinada con apertura a la negociación directa, un enfoque que ya empleó durante el primer mandato presidencial. Sin embargo, la persistencia del bloqueo a los buques iraníes sugiere que Washington no está dispuesto a hacer concesiones unilaterales antes de que Teherán ofrezca garantías concretas sobre su programa nuclear. El resultado es un equilibrio inestable en el que ambas partes miden sus movimientos con cautela, conscientes de que cualquier paso en falso puede tener consecuencias inmediatas sobre los mercados y sobre la estabilidad regional.

Compartir:XFacebookWhatsAppEmail

Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

También te puede interesar